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El nuevo Gobierno peruano rompe con Guaidó y abraza a Maduro,

El Gobierno interino de Juan Guaidó y los demócratas venezolanos han perdido a uno de sus grandes aliados de los últimos años, quien precisamente dio nombre al Grupo de Lima (GL), la alianza regional contra el chavismo. El nuevo Gobierno peruano de Pedro Castillo informó anoche (madrugada en España) que ha decidido restablecer las relaciones diplomáticas con la revolución bolivariana tras cuatro años sin embajadores y después de un tira y afloja en su interior.

Una decisión a la que sólo le faltaba poner fecha, tras la reunión fuera de agenda entre Castillo y Nicolás Maduro en septiembre durante la pasada Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en México. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, intenta resucitar el organismo panamericano creado por Hugo Chávez y Lula da Silva para reemplazar a la Organización de Estados Americanos (OEA).

La controversia interna, tanto en el seno del Gobierno como en medios y mentideros políticos, no ha evitado el anuncio de la Cancillería peruana, que ha usado las negociaciones en México entre Gobierno y oposición venezolanos, con la mediación de Noruega, para justificar las designaciones de los dos nuevos embajadores. «Responden a la evolución del proceso político venezolano y al reconocimiento recíproco como interlocutores legítimos que se han dispensado el gobierno y la Plataforma Unitaria de Venezuela (opositora)», certificó la Cancillería.

Desde que se produjera en 2017 la ruptura de relaciones impulsada por el entonces presidente Juan Pablo Kuczynski, Perú no sólo participó en primera línea del combate diplomático contra el chavismo, también abrió sus puertas a los emigrantes venezolanos que huían del derrumbe revolucionario. Actualmente al menos un millón han emigrado al país andino.

«Es una decisión que respetamos, pero lamentamos profundamente. El cambio de posición de Perú con respecto a Venezuela le da la espalda no sólo a las víctimas de las violaciones de derechos humanos, sino también al más de millón de emigrantes… El consulado del régimen (que sí ha funcionado estos años) cobra montos exorbitantes que no pueden ser costeados por muchos de nuestros compatriotas», respondió Julio Borges, comisionado de Relaciones Exteriores de la presidencia encargada.

VICTORIA PARA EL ALA DURA
La decisión supone una doble victoria para el ala dura del oficialismo peruano. Por una parte, confirma lo ya adelantado durante la campaña electoral, incluso por el propio presidente. Y por otra, sitúa como embajador en Caracas a uno de los operadores de Vladimir Cerrón, el hombre fuerte de Perú Libre (PL), el partido con el que fue elegido Castillo.

El rocambolesco enroque, que tiene como protagonista a Richard Rojas, le ha llevado desde Panamá (donde su designación fue rechazada) a Venezuela. El hombre de confianza de Cerrón y secretario de Organización del partido está envuelto en uno de los escándalos que sacuden a este partido de izquierda radical: el Ministerio Público le incluyó en un caso de lavado de activos por presunta financiación ilegal de la campaña de PL.

«PL saluda el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Perú y Venezuela, países siempre unidos históricamente a quienes intentó dividir el imperialismo norteamericano. ¡Por una América Latina unida para siempre!», certificó Cerrón a través de las redes sociales. El líder del PL mantiene lazos políticos y personales desde hace décadas con el castrismo y con el chavismo. Desde su entorno se exige incluso la expulsión de Carlos Scull, el representante de Guaidó en Perú.

Fuente: El Mundo.

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