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Cómo funciona el misil chino que puede atacar EEUU por la Antártida.

Los misiles hipersónicos suplen el mayor salto en ese tipo de armas desde que hace más de 40 años aparecieron los misiles de crucero (que vuelan a ras de tierra pegados a los accidentes geográficos) y los vehículos de reentrada maniobrable, o MARV, por sus siglas en inglés (que permiten que las cabezas nucleares o convencionales cambien su rumbo al regatear en la atmósfera siguiendo a sus objetivos).

Ambos tipos de aparatos -los misiles crucero y los MARV- son mucho más difíciles de detectar y de interceptar. Y los misiles hipersónicos llevan esas características a un nuevo nivel que los hace, a día de hoy, invulnerables. Eso, claro está, si los misiles funcionan. Porque, según Financial Times, el misil chino erró el blanco por 38 kilómetros.

Para que algo sea «hipersónico» tiene que ir a, como mínimo, cinco veces la velocidad del sonido, lo que implica unos 100 kilómetros por minuto. Hay dos tipos de misiles de este tipo: los balísticos, como el de China, y los de crucero, como el ensayado por Rusia en el Ártico en julio.

Este segundo tipo es en realidad un misil de crucero mucho más veloz que los actuales. Los misiles de crucero no superan la velocidad del sonido, o sea, unos 1.200 kilómetros por hora. Eso hace que, sí son detectados, puedan ser derribados incluso con ametralladoras pasadas (y bastante suerte). Pero el misil de crucero Tsirkon lanzado por Rusia en el Mar de Barents alcanzó, según Moscú, siete veces la velocidad del sonido, o sea, más de 8.000 kilómetros por hora. Eso significa que le llevó apenas dos minutos y medio alcanzar su blanco, situado a 350 kilómetros, una distancia similar a la que hay entre Madrid y Oviedo en línea recta, cuando a un Tomahawk -un misil de crucero convencional de EEUU- le hubiera llevado casi media hora.

El misil lanzado por China, sin embargo, es una criatura diferente. Se trata de un misil balístico normal -en este caso, un Larga Macha 2C, según Financial Times- con una cabeza de reentrada en la atmósfera que, al dirigirse a su blanco, lo hace a más de 6.000 kilómetros por hora. Por si eso fuera poco, el misil chino parece haber estado orbitando alrededor de la Tierra. Eso supone una amenaza directa para Estados Unidos, ya que significa que ese país podría ser atacado desde el Hemisferio Sur. Todos los sistemas de defensa de Estados Unidos apuntan hacia el norte, al ártico, dado que esa es la ruta desde la que llegarían los misiles soviéticos, en el pasado, y rusos y chinos, en la actualidad.

Los misiles balísticos hipersónicos alcanzan una altura muy inferior a la de los misiles convencionales, ya que se limitan a estar en las capas más altas de la atmósfera, sin salir al espacio exterior. A eso se suma que su cabeza de entrada cambia de velocidad, rumbo y altitud. La combinación de ambos factores hace que sean muy difíciles de detectar e imposibles de interceptar. Así, el sistema de antimisiles desarrollado por Estados Unidos en Alaska y California para protegerse de ataques de Corea del Norte quedaría virtualmente inutilizado. De hecho, acertar a un misil balístico convencional es muy difícil. EEUU ha hecho 20 ensayos con esos misiles. De ellos, 11 fueron un éxito y 9 u fracaso.

Estados Unidos lleva realizando pruebas con misiles hipersónicos desde hace años, pero todavía no ha desarrollado la tecnología lo suficiente como para desplegar estas armas. Rusia afirma haber iniciado el emplazamiento de este tipo de armas desde hace varios años. El caso de China es más difícil de evaluar, dado que Pekín está expandiendo sus fuerzas de misiles, pero niega que estas incluyan armas hipersónicas. En todo caso, Washington cree que tanto Moscú como Pekín tienen misiles hipersónicos, aunque les preocupa mucho más China porque ese país tiene unos recursos económicos infinitamente superiores a los de Rusia. EEUU no tendrá armas de este tipo operativas hasta dentro de varios años.

Corea del Norte dice haber lanzado un misil de estas características, en India está investigando también esta dirección, como parte de su rivalidad con China. En todo caso, dado el secretismo de los países, sumado a la tendencia a la propaganda de los gobiernos, va a ser muy difícil saber el estado de desarrollo de esta tecnología.

Fuente: El Mundo.

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