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La Casa Blanca de Trump sopesó enviar 250.000 soldados a la frontera con México.

Las discusiones de la Casa Blanca de Donald Trump todavía hacen eco en Washington. La última es la estrategia de enviar 250.000 soldados a la frontera con México para frenar la ola migratoria en la primavera de 2020, según fuentes anónimas de la Administración del republicano citadas este martes por The New York Times. No está claro si la idea provino de los asesores del Departamento de Seguridad Nacional o del Pentágono, pero quien la frenó en seco fue el entonces secretario de Defensa, Mark Epster. El mandatario lo despediría meses después, cuando ya había perdido la reelección.

El plan de movilizar a un cuarto de millón de soldados, el mayor uso del Ejército dentro de Estados Unidos desde la Guerra Civil, llegó al Comando Norte (Northcom), cuya responsabilidad es la defensa del territorio del país -y sus fronteras-, con un área de operaciones que se extiende desde Alaska hasta el Caribe. Las fuentes citadas por el Times aclararon que nunca llegó a presentarse formalmente la propuesta ante Trump para su aprobación, pero que sí se discutió en el Despacho Oval, entre otras alternativas para controlar el flujo migratorio en plena pandemia.

El ultraconservador Stephen Miller, rostro de la política migratoria de la última etapa del mandatario republicano, fue el que le encargó a los trabajadores del Departamento de Seguridad Nacional que diseñaran un plan para bloquear los cerca de 4.000 kilómetros de frontera con México. Cuando Miller llegó a la Casa Blanca con la idea de desplegar a más de la mitad de los soldados activos del Ejército de EE UU, Epster se enfureció, siempre según el relato de los consultados por el periódico estadounidense.

La Administración de Trump finalmente decidió invocar una orden de salud pública para expulsar a los migrantes detenidos en la frontera con México en marzo de 2020. La norma conocida como Título 42 es una excepción en la ley de salud de EE UU que permite la deportación “en caliente” de los sin papeles y solicitantes de asilo. La medida, fuertemente criticada por organismos internacionales defensores de los derechos civiles, continúa vigente bajo el Gobierno del demócrata Joe Biden. En una acción que provocó sorpresa e indignación en parte de la izquierda, Biden renovó el pasado agosto la directiva de emergencia.

Casi en paralelo a la discusión de las tropas, Trump presionó a sus altos mandos para que EE UU enviara fuerzas de seguridad a México para capturar a los líderes de los cárteles de drogas, según los exempleados de la Administración. Los colaboradores de seguridad nacional de alto rango frenaron la idea del republicano explicando que el resto del planeta podría interpretar las redadas militares dentro del país vecino como un acto de guerra de Washington contra uno de sus aliados más cercanos y principal socio comercial. El argumento logró que el presidente desistiera de otra de sus ideas que siguen resonando a casi un año de que dejara la Casa Blanca.

Fuente: El País.

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