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«Israel no quiere una guerra con Irán pero no permitirá que tenga armas nucleares».

El ruido de más de 70 cazas de combate de ocho países en el ejercicio internacional más amplio en la historia de Israel contrasta con el silencio oficial sobre la posible vuelta de la opción militar israelí para frustrar el plan nuclear iraní. Tras cuatro años, la Fuerza Aérea ha decidido volver a los entrenamientos específicos para estar listos si llega la orden de actuar en el llamado «tercer círculo».

«Esta maniobra aérea, preparada desde hace un año, no se centra en Irán ni tiene que ver con retos específicos», aclara un alto mando israelí a EL MUNDO en la base aérea sureña Ovda a pocos días de finalizar la quinta edición de Blue Fag. Ocho Ejércitos, bajo la observación de otros ocho, ensayan escenarios de vuelo ante misiles aire-aire y tierra-aire, coordinan la acción de aviones de distinto tipo y generación y completan el aprendizaje mutuo de pilotos con contextos y modos de actuar diferentes. De todos ellos, los pilotos israelíes saben que, si fracasa la vía diplomática de las potencias ante Teherán, serán ellos los que reciban la consigna de la misión contra las centrales nucleares en Irán.

Resucitando la carta de un eventual ataque, la cúpula israelí eleva la presión ante el avance de enriquecimiento de uranio de Irán, que ha sido acelerado de forma significativa tras el abandono de EEUU del acuerdo nuclear en el 2018 y la ausencia de un nuevo pacto.

Dos informaciones recientes del Canal 12 israelí, no desmentidas oficialmente, apuntan a esta dirección. Por un lado, la Fuerza Aérea vuelve a entrenar un bombardeo de instalaciones nucleares iraníes que, al estar tan diversificadas, bajo tierra y blindadas, supone un reto mucho más complejo que la que destruyó el reactor de Irak (1981) y Siria (2007). Por otro, la aprobación de 1.300 millones de euros del presupuesto (tanto del asignado de Defensa como del general a aprobar antes del 14 de noviembre en la Knésset) dedicados básicamente al Ejército del Aire para adquirir más armas y sistemas de Inteligencia sobre el proyecto nuclear iraní. Filtraciones que pueden interpretarse como vía de presión a las potencias para que lleven a Teherán a un acuerdo más estricto que el del 2015.

En un mensaje en Twitter en persa, hebreo, inglés y árabe, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamkhani, respondió: «En lugar de asignar un presupuesto de 1.500 millones de dólares para atrocidades contra Irán, el régimen sionista debería centrarse en proporcionar decenas de miles de miles de millones de dólares en fondos para reparar el daño que causará la impactante respuesta de Irán». Si Teherán denuncia que su enemigo es el único con potencial nuclear en Oriente Próximo, el liderazgo israelí ve como «amenaza existencial» que armas no convencionales estén en manos de un país que pide la destrucción de Israel.

Mientras, lo único que golpea en el desierto del Néguev es el sol y el sonido de decenas de cazas de EEUU (F-16), Israel, (F-35, F-15 y F-16), Gran Bretaña y Alemania (Eurofighters), Italia (F-35), India (Mirage 2000), Francia (Rafale) y Grecia (F-16) en la maniobra internacional más sofisticada en el espacio aéreo israelí.

«Blue Fag tiene una importancia estratégica para Israel y en especial para la Fuerza Aérea. El objetivo es mejorar las capacidades y la cooperación. No es fácil combinar tantos aviones de diferentes países», afirma el general de brigada, Amir Lazar, que destaca la presencia de pilotos británicos por primera vez desde que su país abandonara esta zona antes de la declaración de independencia de Israel y la guerra con los países árabes en 1948.

«En Blue Fag, no entrenamos contra nadie ni ensayamos ningún escenario concreto sino aprendemos unos de otros. Volar junto a pilotos de otros países es una experiencia que nos aporta mucho a todos», comenta a EL MUNDO el piloto indio Dhillon ante una hilera de F-16 en una jornada abierta a la prensa en la base israelí.

Grecia participó en el primer Blue Flag en 2013. En esta ocasión, ha enviado cuatro cazas liderados por el teniente coronel griego Dimitrios Papageorgiou que lleva casi 30 años en la Fuerza Aérea. «En este ejercicio, buscamos lograr la combinación de la cuarta y quinta generación de los cazas y al mismo tiempo intercambiar conocimientos para mejorar nuestras tácticas de vuelo», cuenta.

El Néguev es ideal para este tipo de ejercicios ya que abarca el 60% del territorio israelí y solo reúne al 10% de la población. Los cazas que aparcan en los hangares separados por nacionalidad necesitan solo tres minutos para llegar a la zona de maniobras mientras en otros países deben volar mucho más tiempo para iniciar la práctica.

En la base de Ovda, a 50 minutos de Eilat, destaca la presencia alemana. Hace una semana y por primera vez el jefe de Luftwaffe, el teniente general Ingo Gerhartz y su homólogo israelí, el mayor general Amikam Norkin volaron sobre el Parlamento israelí en Jerusalén. En agosto del 2020, encabezaron un vuelo de homenaje sobre el campo de concentración Dachau y en el sitio donde 11 deportistas israelíes fueron asesinados en el atentado de los Juegos de Múnich en 1972. «Desde la memoria de la oscuridad del pasado, llevamos un compromiso compartido con el futuro», proclamó Norkin, que este lunes ha sido el anfitrión del jefe de la Fuerza Aérea de los Emiratos Árabes Unidos, Ibrahim Nasser Mohammed al-Alawi, en su primera visita a Israel. Su presencia, definida por el israelí como «histórica», es fruto del acuerdo de normalización de las relaciones del 2020. Y un mensaje a Teherán.

Cuando Norkin deje su cargo en los próximos meses, entregará a su sucesor Tomer Bar no solo más sofisticados F-35 sino también el mapa de puntos en rojo que señalizan amenazas procedentes de Irán a través de sus milicias y arsenal en Siria (atacados con frecuencia por cazas israelíes), Hizbulá en el Líbano y Hamas y Yihad en Gaza. Aunque su examen más difícil, de momento teórico, es el proyecto nuclear iraní.

«Israel no quiere una guerra con Irán pero no permitirá que tenga armas nucleares. Dado el avance en su proyecto nuclear, preparamos todas las opciones y escenarios, incluyendo las capacidades militares», advertía hace unos días a este diario un oficial que apuntaba como otro desafío importante el uso de drones de Irán «en ataques por aire, tierra y mar».

Fuente: El Mundo.

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