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Escándalo machista en el pádel: el Campeonato de España, sin estrellas femeninas por las primas ‘ocultas’ a los hombres.

El Campeonato de España de pádel que se disputa esta semana en Madrid no contará con las mejores mujeres. La Asociación de Jugadoras Profesionales de este deporte ha decidido boicotearlo al considerar que han sido agraviadas por Urban Event, la empresa a la que la Federación Española de Pádel (FEP) cedió la organización del evento que tiene lugar en Wizink Center.

Pese a que el reparto de premios era idéntico, con 30.000 euros para campeón y campeona, Urban Event otorgó un fijo de 5.000 euros a los hombres más cualificados con el fin de garantizar su presencia en el torneo. Ellos, incentivados, estarán, pero la competición femenina queda descafeinada. El conflicto se ha llevado por delante a Pedro San Román, ex jugador y CEO de Urban Event, quien tras disculparse con las jugadoras presentó su dimisión.

El pádel tampoco es ajeno a un problema que vivió el tenis durante muchos años, hasta la equiparación de recompensas en los torneos del Grand Slam y aquellos combinados que cuentan con cuadro masculino y femenino.

«Nos enteramos de todo por detrás y nos hemos plantado. Ahora tenemos el peso suficiente para poder tomar la decisión, aunque nos dé mucha pena. Había que hacer el sacrificio por el bien del pádel femenino y alzar la voz en algún momento», afirma en conversación con este periódico Patty Llaguno, sexta en el ránking mundial, y llamada a ser una de las protagonistas del torneo.

A pesar de convertirse en estrella ya en su adolescencia, la jugadora acabó cruzando el Atlántico con una beca tenística a causa de lo embrionario del deporte de las cuatro paredes, pero pronto recuperó su relación con la pala. Con más de 10 años de aventura, la desigualdad se mantiene también en el circuito profesional del World Padel Tour, entidad que controla la competición de primer nivel.

La Federación, al margen.
«Las quejas del grupo de jugadoras se circunscriben a una iniciativa surgida en el ámbito de la empresa organizadora del Campeonato de España de Pádel, Urban Event, encaminada a incentivar la participación de determinados jugadores mediante aportaciones económicas particulares», esgrimen fuentes de la FEP, eximiéndose de responsabilidad en el conflicto.

La FEB rechazó las presiones y amenazas, que, según denuncia este organismo, estaban recibiendo algunas de las jugadoras que sí decidieron tomar parte en el torneo. «[…] Se exige el cese de las presiones desproporcionadas y las advertencias intimidantes que están recibiendo esas jugadoras», explicitó la federación.

«Las condiciones han mejorado y seguimos dando pasos muy importantes, pero los hombres cobran el triple que las mujeres en los premios de los torneos y la visibilidad es diferente porque sólo jugamos en la pista central cuando las rondas avanzan», explica Llaguno.

Las cámaras apuntan ahora a Madrid, pero fuera de nuestras fronteras siguen sin comprenderse estos problemas en un deporte que cada día goza de mayor repercusión en todo el mundo. «Las diferencias llaman mucho la atención en países del norte de Europa que visitamos con el circuito y en los que no están acostumbrados a que esto suceda. No entienden porque hay esa discriminación y nos preguntan por los premios y el caché, porque es llamativo», reflexiona.

A pesar de que la empresa organizadora del torneo, ajena a la Federación Española, buscó la solución para evitar tal imagen, y la presión acabó con la dimisión del responsable, ya no servía de nada: «Nos reconocieron su error y quisieron repartir el presupuesto ocultado sólo porque nos habíamos dado cuenta. Ya no era el dinero en sí, sino el propio hecho», argumenta Llaguno.

Con la decisión en firme y respaldada por las propias marcas patrocinadoras de las jugadoras, el desenlace deja rengo el torneo. Las jugadoras dan un golpe encima de la mesa que esperan que sea el primer paso hacia el cambio definitivo. «Queremos ser positivas porque creemos que va a ser un efecto dominó. No son noticias buenas para el deporte, pero con todas unidas en una asociación de jugadoras esto ya no tiene freno», concluye esperanzada Llaguno.

Fuente: El Mundo.

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