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Así resucitará Nueva York Eric Adams, su próximo alcalde.

Su victoria no sorprendió a nadie porque Nueva York continúa siendo uno de los grandes bastiones demócratas donde los republicanos llevan casi dos décadas sin ganar unas elecciones. Efectivamente, Eric Adams venció en los comicios del martes con rotundidad y el próximo 1 de enero se convertirá en el segundo alcalde negro en la historia de la Gran Manzana. Pero los retos que tiene por delante son mayúsculos, con el gran desafío de liderar la recuperación de una ciudad que sufre el impacto social y económico de una pandemia cuyos efectos aún se siguen sintiendo a diario en sus calles.

«Nueva York ha elegido esta noche a uno como vosotros, a uno de los vuestros. Yo soy como vosotros», aseguró un eufórico Adams ante los simpatizantes que se congregaron en un hotel de la ciudad cuando empezaron a caer los primeros datos al cierre de las urnas. «Para el joven que le tocó crecer haciendo frente a todos los desafíos que enfrentan los neoyorquinos, la de esta noche no es solo una victoria sobre la adversidad, es la reivindicación de la fe», celebró el próximo alcalde de la ciudad. «Después de años de rezar, de esperar, de luchar y de trabajar, nos dirigimos al City Hall», añadió.

Con casi el 90% de los votos escrutados, el candidato demócrata logró el 66,1% frente al 28,7% de su rival republicano, Curtis Sliwa, a quien no le quedó más remedio que aceptar la contundencia de los resultados y lo felicitó con una advertencia. «Las campañas políticas se terminan, pero los movimientos políticos no. Esto no es el final, es solo el principio», afirmó tras confirmarse su derrota. «Somos la nueva cara del Partido Republicano que se necesita desesperadamente en la ciudad de Nueva York», añadió el que fuera fundador de los controvertidos «patrulleros» de los Ángeles Guardianes.

Hace poco más de un año, Eric Adams se presentó ante el electorado -y ante los donantes- como la quintaesencia del sueño americano, el niño pobre que creció en el barrio marginal de Bushwick y que logró salir adelante contra viento y marea. Un joven que empezó como agente de tránsito en los años 80 y que tras trabajar casi dos décadas en el Departamento de Policía, se retiró con el cargo de capitán en el 2006 para dar el salto a la política. Primero como senador estatal y luego como presidente del condado de Brooklyn, puesto que ocupa desde el 2014.

Un neoyorquino «como vosotros» que en los últimos meses se ha ganado también el apoyo de los grandes hombres de negocio de una ciudad que no se entiende sin Wall Street, que lleva ya ocho años enfrentado al todavía alcalde progresista Bill de Blasio. Por eso no fue extraño ver que en la fiesta que Adams organizó en un exclusivo club privado del barrio de Noho para festejar su victoria, estuviera arropado por destacadas figuras como Eric Schmidt, el ex mandamás de Google, o el rapero Ja Rule. «Nos vamos a convertir otra vez en una de las ciudades más ‘business-friendly’ del país», les lanzó el futuro regidor.

Cuando se instale en Gracie Mansion el próximo 1 de enero, el nuevo alcalde de la Gran Manzana asumirá las riendas de una ciudad que necesita desesperadamente un líder para dirigir la recuperación tras la pandemia del coronavirus, que dejó una profunda herida con casi 35.000 muertos, una tasa de paro que roza el 10 por ciento, los edificios de oficinas aún parcialmente vacíos por el teletrabajo o la incapacidad de muchas empresas de pagar el alquiler y una industria del turismo que no termina de despuntar.

También deberá resolver la guerra abierta con los sindicatos por la obligatoriedad de vacunar a los funcionarios públicos de Nueva York, donde casi dos tercios de la población ya se ha puesto al menos la primera dosis, aunque el virus sigue siendo una amenaza con una media de 800 contagios diarios. También deberá buscar consensos para convencer a los sectores más radicales entre sus propias filas que piden desfinanciar el departamento de policía, del que formó parte veinte años, en una ciudad donde los datos no mejoran y el índice de criminalidad aumentó en octubre un 11,2 por ciento respecto al año anterior.

Otro de los grandes desafíos que tendrá por delante Eric Adams es encontrar soluciones urgentes para el drama de las personas sin hogar en Nueva York, una urbe de más de ocho millones de habitantes que enfrenta una grave crisis de vivienda con los precios de los alquileres desorbitados, con decenas de miles de órdenes de desalojo pendientes de ejecutar y donde el número de personas que duermen cada noche en la calle continúa en aumento, unas 48.000 según las últimas estimaciones oficiales, incluidos 15.000 menores.

Con la reapertura gradual del comercio y los centros de ocio -los últimos en sumarse fueron las grandes salas de teatro de Broadway-, y ante el inminente final de las restricciones que impedían la entrada de los turistas europeos, la ciudad de los rascacielos va recuperando poco a poco la normalidad, aunque la gran incógnita sigue siendo saber si Eric Adams será capaz de poner freno al declive de una ciudad que alguna vez presumió de ser la capital financiera del mundo y que ha sabido reinventarse otras veces para volver a brillar.

Fuente: El Mundo.

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