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Primera victoria legislativa para Biden: el Congreso aprueba un plan de infraestructuras de 1,2 billones de dólares.

Al filo de la medianoche del viernes, los demócratas -y un puñado de diputados republicanos- propiciaron la primera gran victoria legislativa de Joe Biden desde su llegada a la Casa Blanca. Después de meses de negociaciones y bloqueos, la Cámara de Representantes aprobó un plan de infraestructuras de 1,2 billones de dólares -de los cuales 550.000 millones son de nuevas partidas- para renovar y desarrollar carreteras, puentes, puertos, aeropuertos, redes de conexión a Internet y otras obras. «Esta noche dimos un paso monumental como país», celebró el presidente de EE.UU.

La aprobación es, además, un ejemplo raro de bipartidismo, en un momento de gran polarización política en EE.UU. y que supone una señal de la popularidad y de la necesidad de la inversión, que regará con dinero público proyectos en los cincuenta estados del país.

La propuesta ya se había aprobado hace dos meses en el Senado con un importante apoyo republicano: 19 de los 50 senadores republicanos se unieron a los 50 senadores demócratas para una contundente victoria de 69-30. Este viernes, varios diputados republicanos se unieron a la bancada demócrata en la Cámara de Representantes para imponerse en la votación por 228-206.

El bloqueo, en esta ocasión, no tuvo que ver con la oposición republicana sino con las guerras internas entre las facciones demócratas. El ala izquierdista en la cámara baja no quería aprobar la ley de infraestructuras si no había garantías de que los demócratas moderados aprobarían la otra gran propuesta legislativa impulsado por la Administración Biden: un plan de gasto social y climático faraónico, que tenía un coste de 3,5 billones de dólares y que ha sido rebajado hasta los 1,75 billones. A pesar de ello y de haber dejado en el camino propuestas clave para el ala liberal como el establecimiento de la baja médica o por maternidad (un derecho no recogido en EE.UU.), senadores moderados como Joe Manchin o Krysten Sinema y varios diputados de la misma línea no daban garantías de que lo apoyarían.

Estas peleas han mantenido bloqueada la agenda legislativa de Biden desde antes del verano, para desesperación del presidente de EE.UU. y de los líderes demócratas en el Congreso. Probablemente también para buena parte de sus votantes, a juzgar por el desenlace de las elecciones celebradas esta misma semana, donde los demócratas se pegaron un batacazo en Virginia, donde ganó el candidato republicano a gobernador, además de otros malos resultados en otros estados.

Parte de esa debacle electoral tiene que ver con la inoperancia mostrada por los demócratas tanto en la Casa Blanca -los niveles de aprobación de Biden están hundidos- como en el Congreso, donde se habían demostrado incapaces de aprobar nada, a pesar de controlar -aunque de manera exigua- ambas cámaras.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se mostró dispuesta a reaccionar ante eso y dar un impulso a la agenda legislativa de manera inmediata. Planeó que este viernes hubiera votaciones para ambas leyes de gasto, aunque solo ha logrado de momento la de infraestructuras, que ya está en el Despacho Oval para que Biden estampe su firma. La de gasto social y climático se seguirá negociando en las próximas semanas, aunque Biden mostró su esperanza de que se remate «en la semana del 15 de noviembre».

La ley de infraestructuras salió adelante a pesar de la oposición de la facción más radical de los demócratas, el llamado ‘Squad’, un grupo de seis diputados liderados por Alexandria Ocasio-Cortez, la legisladora más influyente de la corriente izquierdista. Aunque los demócratas apenas podían permitirse defecciones, el voto contrario del ‘Squad’ fue suplido con votos republicanos: trece diputados republicanos, muchos de ellos de su corriente moderada, se unieron a la bancada demócrata.

La aprobación del plan también es un gran éxito para Biden porque durante años ni su antecesor, Donald Trump, ni el Congreso habían sido capaces de aprobar un gasto de este tipo en infraestructuras, de las que EE.UU. está muy necesitado. El concepto de ‘semana de las infraestructuras’, como un periodo legislativo dedicado a su aprobación sin conseguirlo nunca, se había convertido casi en un chiste. Ahora el chiste ya es una realidad.

Fuente: ABC.

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