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Johnson da plantón al Parlamento en el debate sobre la corrupción.

Boris Johnson ha protagonizado este lunes una de sus más sonadas «escapadas» en tiempos de crisis, cuando decidió dar plantón al Parlamento en el debate sobre la corrupción. El líder de la oposición laborista Keir Starmer le ha acusado de «salir corriendo asustado» y de haber dado «luz verde» a los excesos cometidos por los diputados del Partido Conservador como Owen Paterson, que dimitió el viernes tras las revelaciones sobre las comisiones recibidas por compañías privadas como Randox (beneficiada por contratos de 560 millones de euros para pruebas del Covid).

«Cuando se le ha requerido liderar, él ha elegido esconderse», declaró Starmer e la Cámara de los Comunes. «Su única preocupación, como de costumbre, es la autoconservación personal antes que el interés nacional».

Downing Street ha justificado la ausencia de Boris Johnson en el debate (representado por el ministro del Gabinete Stephen Barclay) alegando que se encontraba de visita oficial en el hospital Hexham de Northumberland y que no le daba tiempo regresar al debate en tren. La ‘número dos’ laborista, Angela Rayner, ha recordado cómo el «premier» viajó la semana pasada en un avión privado de Glasgow a Londres para llegar a tiempo a una cena organizada por el diario conservador ‘The Daily Telegraph’. La liberal-demócrata Wendy Chamberlain ha ido aún más allá en sus críticas y dijo que Johnson ha tratado a Westminster con el mismo desdén que si fuera «la Duma de Moscú».

El Partido Laborista ha sacado de hecho todo el provecho posible del «escándalo Paterson» y se ha puesto por delante del Partido Conservador en las encuestas por el 36% al 35%. El sondeo de Ipsos Mori certifica también la caída en picado de la confianza en Johnson, con un el 61% de los británicos asegurando que «desaprueba» su gestión y tan solo el 34% dándole un «aprobado».

La conducta errática del Gobierno Johnson, que primero intentó evitar una votación en el Parlamento para sancionar a Paterson y después dio un volantazo cuando parecía inevitable su dimisión, ha causado un aluvión de críticas entre los «tories», que hace tan solo un mes arroparon sin fisuras a su líder en la conferencia del Partido Conservador.

Owen Paterson, que llegó a ser secretario de Estado de Medio Ambiente con David Cameron, fue un firme defensor del Brexit y estuvo alineado con el ala dura del partido a través del European Research Group. Las revelaciones sobre el dinero recibido bajo cuerda de compañías privadas (hasta tres veces más que su salario de 95.000 euros al año) han dejado a la luz la connivencia de los «lobbies» y han provocado la revisión a fondo del código de conducta en Westminster.

Stephen Barclay, ex ministro del Brexit, se vio en la papeleta de defender a Johnson en su papel de ministro del Gabinete en el debate de la corrupción. Barclay expresó públicamente su pesar por el «error» cometido por el Gobierno a la hora de intentar evitar un voto sobre el ‘caso Paterson’ en el contexto de la reforma del código de conducta parlamentaria. «Nuestra intención es avanzar en este terreno sobre la base de un acuerdo entre los partidos», dijo.

El laborista Keir Starmer acusó sin embargo a Johnson de usar a Paterson como «un alfil» y de «corroer la confianza» en el sistema político. «No estamos ante un error táctico, sino ante un patrón de conducta», alegó el líder de la oposición, referencia al «premier» ausente. «Cuando él dice que las reglas para evitar la influencia de intereses privados no afectan a sus amigos, está también subvirtiendo deliberadamente la labor de quienes deben parar la corrupción».

El escándalo de la corrupción ha ido a más en las últimas horas tras las revelaciones de ‘The Sunday Times’: una larga docena de ricos donantes del Partido Conservador recibieron supuestamente el título de Lord por el simple «mérito» de haber donado más de tres millones de libras (3,5 millones de euros) a los «tories». El secretario de Medio Ambiente George Eustice aseguró sin embargo a la BBC que las distinciones se debieron a su «experiencia» y no a sus aportaciones económicas al partido. Eustice ha contraatacado alegado que el escándalo de la corrupción es «una tormenta en una taza de té».

Fuente: El Mundo.

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