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España se juega contra Grecia el pase directo al Mundial o pelear en la repesca.

El óxido y la polución se han incrustado en los arcos de Calatrava que coronan el estadio Olímpico de Atenas, la joya arquitectónica de los Juegos de 2004. En ese escenario que rememora otros tiempos de bonanza económica en Grecia, la España de Luis Enrique se mide este jueves (20.45, TVE1) a la selección local con el objetivo de poder disputarle a Suecia, el domingo en Sevilla, la primera plaza del grupo que da acceso directo al Mundial de Qatar 2022. Una derrota y una victoria sueca en Georgia condenaría a la Roja a la diabólica repesca que obliga a ganar dos eliminatorias a partido único. La empresa a superar es mayúscula porque puede dejar a España en la cornisa de un abismo histórico. La Roja no falta a una cita mundialista desde 1974, en Alemania. La ausencia marcaría el futuro de Luis Enrique y también de una generación a la que se le exige devolver a España a la élite. El éxito de las semifinales de la pasada Eurocopa y del subcampeonato en la Liga de Naciones quedaría enterrado si La Roja no compite en Qatar.

La tensión es cortante en la expedición ante lo que está en juego. También en la federación por la sobrepresión que generaría acudir a una repesca en la que la mera falta de puntería o un error defensivo puede significar un topetazo histórico. No estar en Qatar se traduciría en un agujero económico de compleja subsanación para las arcas federativas. Un Mundial es el maná cada cuatro años que tienen las federaciones para la captación de ingresos propios.

Luis Enrique afronta estos dos partidos con una convocatoria plagada de bajas en todas las líneas de futbolistas que han formado parte del espinazo que había consolidado en los últimos tiempos. Ferran Torres, Oyarzabal, Pedri, Eric García, Gerard Moreno, Marcos Llorente y Pau Torres son algunas de las ausencias notables para la trascendental doble cita a afrontar por La Roja. De nuevo, el estilo es la base más sólida de la selección, pero también su talón de Aquiles. Esta España de Luis Enrique no ha logrado alejar la sensación de que puede ganar, empatar o perder con cualquiera porque la falta de contundencia en las dos áreas se ha dado más veces de lo deseado por el cuerpo técnico.

Al preparador gijonés le sorprendió que la prensa preguntara tanto por la presión que él mismo dijo sentir el viernes pasado cuando anunció la lista. “Os veo muy preocupados por la presión. Bendita presión”, espetó ante los medios desplazados a la capital griega. “Quizá cometí un error con el ejercicio de sinceridad que hice el otro día cuando di la lista”, admitió. La batería de preguntas sobre la presión existente incomodó tanto al seleccionador español que fue el centro de la conversación que mantuvo con algunos de sus colaboradores en un despacho adjunto a la sala de prensa.

Luis Enrique quería transmitir tranquilidad y se encontró esquivando preguntas sobre la responsabilidad que pesa sobre él y sus futbolistas. “Hay que ser optimistas y pensar en ganar, porque eso crea energía positiva. Estoy muy happy y positivo”, aseveró cuando fue cuestionado por una posible derrota ante Grecia. “Tengo suerte, después de las dos sesiones de entrenamiento y una tercera que espero también sea buena, soy más que optimista. El ritmo, la calidad de los jugadores, la manera que tenemos de entrenar hace que me sienta más que confiado”, abundó el preparador gijonés. “Cada partido hemos tenido presión, recuerdo contra Alemania, a la que teníamos que ganar para estar en la fase final de la Nations League, lo mismo con Eslovaquia para pasar la primera fase de la Eurocopa, y lo mismo en octavos, en cuartos y semifinales. Bendita presión, lo malo es cuando estás en un equipo que no hay nivel y no tienes presión. Este equipo siempre ha jugado bien cuando la ha tenido”.

Luis Enrique tensó el rictus cuando fue inquirido por la influencia que puede tener sobre sus futbolistas el resultado del Georgia-Suecia que se disputa antes (18.00). “Solo hay un partido, contra Grecia, en Atenas”, zanjó. “Pensar en lo que viene después solo nos desconcentraría. Hay que ser ambiciosos, ir a por el partido desde el principio e intentar superar a un rival que defiende con mucha gente por detrás del balón”. En la charla posterior que mantuvo con sus ayudantes se llegó a debatir el mensaje a dar a los jugadores españoles dependiendo del resultado de Suecia. Hubo quien incluso opinó que hubiera preferido que ese partido no se jugara esta noche.

Sin infierno griego en las gradas
Los empleados de la federación griega calculaban que como mucho habrá unos 25.000 espectadores en el estadio Olímpico de Atenas. El aforo permitido, sobre un total de unos 75.000, espectadores, es del 80%, pero no se llegará a este cupo, pese a que Grecia aún tiene posibilidades de ser primera de grupo si gana los dos partidos que le restan. La hinchada griega está embargada por el desencanto con su selección, que no participa en una gran competición desde la Eurocopa de 2008. El seleccionador, el holandés Van’t Schip, ha asegurado que le plantearán “problemas a España”. Y Luis Enrique avisa: “Es un equipo muy bien organizado, en Sevilla (1-1) les generamos en ataque menos de lo que nos hubiera gustado. Ahora han cambiado el sistema y tienen la posibilidad de jugar más y salir al contragolpe cuando recuperan la pelota”.

Fuente: El País.

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