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Chile se alista para las elecciones presidenciales y legislativas.

Chile, políticamente polarizado, celebrará sus elecciones presidenciales y parlamentarias este domingo.

Los votantes están divididos: unos están dispuestos a derrocar el modelo ultraliberal instalado durante la dictadura de Augusto Pinochet, y los otros, decididos a redoblar su espíritu de libre mercado.

Hasta ahora, de los siete candidatos que hay en contienda, la votación se perfila como una batalla entre dos candidatos de extremos opuestos: el derechista José Antonio Kast y el izquierdista Gabriel Boric. Mientras que Kast quiere recortar los impuestos y el gasto público, Boric le apuesta a una mayor presencia estatal, impuestos más altos y más igualdad.

A Boric sus detractores lo tachan de “comunista”, y a Kast, de ser un simpatizante de Donald Trump y Jair Bolsonaro.

“Es tremendamente importante que cambiemos para avanzar en las transformaciones por las que estamos peleando; construir un Estado que garantice derechos, que garantice dignidad e igualdad es la única manera de tener estabilidad, porque no puede crecer un país que está fracturado socialmente”, afirmó el candidato Boric durante el cierre de su campaña.

En un parque del barrio de Las Condes, uno de los más acomodados de Santiago, realizó, por su parte, el cierre de campaña el candidato Kast. “Se enfrentan dos modelos de sociedad. El que representamos nosotros, de libertad y justicia, y el del Partido Comunista y Gabriel Boric, un país que no queremos y que tendría un pasaje seguro al caos, al hambre y a la violencia”, alegó el político, quien en el pasado ha mostrado su simpatía por el pinochetismo.

La otra candidata que está en contienda y que también tiene buenas posibilidades es Yasna Provoste, de 51 años, de la Democracia Cristiana y única mujer entre los candidatos para las presidenciales, quien invitó a sus seguidores esta semana a “recuperar la unidad de Chile” sin que nadie se reste. El otro es el de la coalición de derecha en el Gobierno, Sebastián Sichel, de 44 años, quien no hizo ningún acto de cierre de campaña.

La incertidumbre rodea más que nunca esta votación, en la que por primera vez, y según los sondeos, los dos candidatos que pasarían al balotaje actualmente no forman parte de las dos grandes coaliciones (Kast y Boric) que se han repartido el poder desde la salida del dictador Augusto Pinochet (1990).

Es un interrogante si los favoritos lograrán convencer a la gran masa de votantes indecisos y si podrán revertir la alta abstención. Desde que el voto es voluntario, ninguna elección presidencial ha superado el 50 por ciento, un umbral que solo se alcanzó en el plebiscito por una nueva Constitución de 2018.

Casi 15 millones de chilenos están convocados para elegir al sucesor de Sebastián Piñera y para renovar toda la Cámara de Diputados y la mitad del Senado. Estos comicios ocurren luego del estallido social de 2019, que terminó en un plebiscito que acordó una nueva Constitución para el país.

Los chilenos, de hecho, están reescribiendo su carta magna heredada de los tiempos de Pinochet, que, si bien ha apuntalado tres décadas de crecimiento, también ha alimentado la desigualdad.

Además de este panorama, las elecciones también se dan en plena emergencia del coronavirus. A propósito, las autoridades sanitarias hicieron un llamado a votar, que en esta ocasión tendrá lugar en medio de un leve repunte de contagios de covid-19.

“El llamado es a asistir a las urnas, a ser parte de esta fiesta democrática”, expresó el ministro de Salud, Enrique Paris. La situación sanitaria, agregó el titular de cartera, es “muy diferente” y “más positiva” que en las elecciones anteriores debido a la alta protección contra la covid-19 que tiene la población gracias a la masiva campaña de vacunación.

Fuente: El Tiempo.

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