Slider
Publicidad
previous arrow
next arrow
Slider

Shermadini, el antihéroe de la ACB, la amenaza de España.

A Giorgi Shermadini ya le asoman las canas, va camino de cumplir 33 años, lleva un lustro dominando la Liga Endesa y tal vez por su aspecto de Mr. Bean de 217 centímetros o porque su baloncesto pertenece a esa época en la que los gigantes eran los reyes, al aficionado no muy al día le costará situarle y valorarle. Desde 2019 es el pulso del Tenerife, donde Txus Vidorreta y, sobre todo, dos tremendos bases como Marcelinho Huertas y Bruno Fitipaldo, le han dado el empujón a los cielos a una carrera a la que costó romper.

Hoy, el georgiano nacido en Mtskheta, que en su país este verano era el invitado estrella de los late shows, es el actual MVP de la ACB. Es el faro del CB Canarias que desafía a los grandes y el jugador que más quebraderos de cabeza produce en los entrenadores rivales, maestro del pick and roll, letal con su semigancho, bailarín en la pintura, pese a que sus movimientos parezcan producirse a cámara lenta y no sea una amenaza exterior: el triple no está en su repertorio. Por eso o porque los pívots a su manera ya no se llevan, le costó tanto desperezar una carrera que estaba proyectada para otras cumbres, pese a que empezara algo tarde con las canastas.

Sin cumplir los 20, ganó una Euroliga con el Panathinaikos de Zeljko Obradovic -ganaría otra después con el Olympiacos, también sin mucho protagonismo-, pero desde 2010 no dejó de intentar buscar su sitio: Olimpija, Cantú, Maccabi, Oympiacos, Zaragoza, Olympiacos de nuevo, Cantú de nuevo, Andorra, Unicaja y, por fin, Tenerife.

A comienzos de temporada sufrió una lesión en la zona lumbar y saltaron las alarmas. Se iba a perder cinco o seis semanas y el Tenerife optó por ficharle un sustituto, Julian Gamble (ya salió, camino de Burgos). No se resintieron demasiado los resultados, apenas perdió en el WiZink y en casa contra el Joventut. Shermadini volvió a comienzos de noviembre y tras un par de partidos de readaptación, ya dejó su sello en el derbi canario de este fin de semana. Una exhibición portentosa. En menos de 23 minutos en pista, 25 puntos sin fallo, 10 rebotes y 10 faltas recibidas (¿es triple-doble?) para un 41 de valoración. Demasiado para los vecinos del Gran Canaria: cuando él estuvo en pista, +14 para los locales, los 17 minutos que no estuvo el pívot, +5 para los amarillos (mejor jugador de la jornada, claro).

El Tenerife dejó de ser sorpresa o revelación hace tiempo. Es ya alternativa y así lo vuelve a mostrar la clasificación. Tienen un entrenador estupendo que además nos regala siempre ‘canutazos’ sabrosos y polémicos, un genio infinito como Marcelinho Huertas, una química colectiva letal y, sobre todo, un gigante como Shermadini, el anti héroe favorito de la Liga Endesa. Una pesadilla de siete pies que, por cierto, este fin de semana la sufrirá la selección española en las ventanas de clasificación para el Mundial 2023. Fran Guerra, su suplente, otro tipo que ha relanzado su carrera en La Hamburguesa, tendrá trabajo el próximo lunes en Jaén.

Fuente: El Mundo.

Publicidad
previous arrow
next arrow
Slider