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Barrymore para llevar dos años sobria.

Drew Barrymore inició su carrera como actriz siendo una bebé. A los 11 meses participó en un comercial de comida para perro y a los tres ya formaba parte de una película. Sin embargo, no fue sino hasta que cumplió seis que su «carrera como actriz» despegó, gracias a E.T. El Extraterrestre, la cinta de Steven Spielberg de 1982.

Desde entonces la actriz, de 46 años, no conoce otra cosa que no sean las cámaras de televisión. Aunque ahora es empresaria, conductora y fotógrafa, la actuación es una de sus prioridades, después de sus dos hijas.

Su lucha por mantenerse sobria ha sido constante. En su momento, logró recuperarse al 100 por ciento pero al final, había una recaída. Incluso después de haberse casado en tres ocasiones y de haberse convertido en madre, admite que le cuesta trabajo mantener el equilibrio y salir avante.

Tras su divorcio de Will Kopelman, el padre de sus dos hijas Olive y Frankie, en 2016, la actriz perdió el piso. De inmediato, su salida fue el alcohol, sin embargo, su fuerza de voluntad para abandonarlo fue casi inmediata.

«Me di cuenta que era algo que no le servía ni a mi vida ni a mí», confesó en entrevista para CBS Morning. Aunque la actriz es muy reservada con su intimidad y sobre todo con cuestiones de salud, aplaude el esfuerzo de todos aquellos que desean enderezar su vida. «Estamos en un callejón sin salida y en un momento crucial en el que hablar de nosotros mismos requiere soluciones. Pero la mayoría de la gente lo hace en privado».

Hoy en día, Drew advierte que el problema más grave al que se enfrenta una persona con adicciones que, además, resulta ser famoso, es que está en un callejón sin salida por culpa de las redes sociales. «Ahora todos nos vemos obligados a ver y sentir a través de las redes sociales», explicó la también conductora.

Barrymore se mostró sumamente vulnerable tras aceptar que las fotos en sus propias redes no son las mejores por una simple razón. «En la mayoría estoy sonriendo pero recuerdo que no todos esos días me sentía del todo bien. Estoy harta de hacerlo cuando no tengo ánimos para lograrlo». La actriz admite que hay una cierta presión de sus seguidores por siempre lucir perfecta, cuando su realidad es otra.

Durante la charla, la actriz también aeceptó que su último divorcio provocó severos problemas a su salud mental y por ende, una recaída en el alcohol. El simple hecho de pedir ayuda, la acercó aún más con sus seguidores.

«Me acerqué a distintas personas para hacer cambios importantes y radicales en mi vida y fue un cambio de chip. Tenía dos niñas por quienes luchar y hoy puedo presumir que estoy en un lugar tranquilo y seguro después de dos años prácticamente sobria», aceptó Barrymore.

Fuente: Quién.

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