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Chile se abre a la incertidumbre con el triunfo de Gabriel Boric.

La gran incógnita que deberá dilucidar el presidente electo de Chile Gabriel Boric en las próximas semanas es cómo hará contrapeso a los grupos más radicales de su pacto Apruebo Dignidad y donde el Partido Comunista es el socio mayoritario.

Tras convertirse el domingo en el gobernante más joven y votado de la historia del país, Boric inició ayer su camino a La Moneda con una reunión protocolaria y de coordinación de traspaso de mando con el presidente Sebastián Piñera.

Con casi el 100% de las mesas escrutadas, el diputado frenteamplista superaba por casi 12 puntos al abanderado de la derecha José Antonio Kast, quien reconoció tempranamente su derrota el domingo.

Los cómputos le entregan a Boric el 55,87% de los votos contra el 44,13% de Kast; en la práctica, el presidente electo obtuvo más de 4.620.000 votos de un padrón electoral de 15 millones.

La segunda vuelta no solo sorprendió por la gran distancia entre ambos candidatos, sino porque se rompió la tendencia de alta abstención que se venía dando desde que se instauró en Chile el voto voluntario en 2012. La participación de más del 55% del electorado puede deberse a que se sumó un gran número de nuevos electores jóvenes.

Con la fuerza de las cifras, Boric tiene ahora solo 81 días para establecer una ruta antes de asumir la presidencia el próximo 11 de marzo. Arrojó algo de luz en su discurso de agradecimiento ante una multitud que se reunió en el centro de Santiago a celebrar la victoria. En su intervención señaló que «será un presidente que cuide la democracia y no quien la exponga». Es más, lo remarcó: «Hoy podemos estar más seguros que antes de algunas cosas (…) desestabilizar las instituciones democráticas conduce directamente al reino del abuso, la ley de la selva, y el sufrimiento y desamparo de los más débiles. Vamos a cuidar la democracia, cada día, todos los días».

También adelantó que el Congreso que lo acompañará y que definió como equilibrado será una oportunidad para buscar acuerdos. «Sé que más allá de las diferencias que tenemos, en particular con José Antonio Kast, sabremos construir puentes entre nosotros para que nuestros compatriotas puedan vivir mejor», indicó.

Los desafíos urgentes
Y consciente de que tendrá presiones desde la derecha para no impulsar cambios radicales y desde la extrema izquierda para acometerlos, afirmó que hay que «avanzar con responsabilidad en los cambios que Chile viene demandando, sin dejar a nadie atrás».

Boric llega al poder al calor de las demandas sociales que se levantaron en el estallido social de mejores pensiones, salud y educación, así como acceso a la vivienda y seguridad. Lo que él califica como «derechos sociales y no bienes de consumo».

Entre la primera y segunda vuelta dio señales de moderación para poder captar el centro político que se quedó sin candidatos (Franco Parisi, Sebastián Sichel y Yasna Provoste) y en ese camino incorporó a figuras y economistas de la ex Concertación.

«Debe demostrar que su giro hacia la moderación no solo fue estratégico», dijo el analista Marco Moreno. Mientras, la presidenta del Senado, la democristiana Ximena Rincón, advirtió que el gran error del segundo Gobierno de Michelle Bachelet fue querer hacer muchas reformas al mismo tiempo. «Debe ser realista», afirmó.

Tanto dirigentes de derecha como analistas adelantaron que el mandatario electo deberá dar algunas señales para tranquilizar a los mercados e inversionistas y, por eso, urgen a que revele su equipo económico, especialmente, el ministro de Hacienda a más tardar a mediados de enero. Los economistas que se incorporaron a su campaña de segunda vuelta reconocieron que todavía persisten profundas diferencias entre ellos y el Frente Amplio.

La gran pregunta es sí ampliará su coalición más allá de las fronteras actuales y sumará al gobierno al Partido Socialista, con el que tiene más sintonía. También, se cuestiona qué rol jugará el PC en su gobierno, qué cargos ocupará y su grado de influencia, al ser la colectividad que desea cambios radicales de forma inmediata. Y tiene la bancada más grande, de 12 diputados y dos senadores.

De hecho, Boric, después del 21 de noviembre, reconsideró su apoyo a un indulto masivo a los presos de la revuelta, indicando que ello no podía favorecer a quienes incendiaron y saquearon. Ayer, la diputada Karol Cariola insistía que eso debía ser una de sus primeras medidas después de que asuma su cargo en marzo. La noche del domingo se conoció que la primera llamada de Boric fue a la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncón, a quien le prometió su apoyo para sacar adelante esa misión. De hecho, dijo que hay que «cuidar ese proceso», que culminará en julio de 2022 con una propuesta de plebiscito.

La gobernabilidad que logre darle a su administración también está en cuestión: sus equipos son jóvenes inexpertos menores de 40 años que nunca han estado en el poder.

Fuente: ABC.

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