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Los prochinos se hacen con el control de la Asamblea de Hong Kong de la mano de Pekín.

Nada podía haber menos sorprendente que el resultado en las elecciones municipales celebradas este domingo en Hong Kong, después de que el Ejecutivo local retrasara los comicios más de un año y manipulara el proceso para imposibilidad no ya una victoria, sino la concurrencia del frente prodemocracia.

La participación, por tanto, se había convertido en la métrica más relevante. Y, en ese sentido, los hongkoneses han hablado alto y claro con su silencio: tan solo el 30,2% de los 4,5 millones de ciudadanos convocados a las urnas depositaron su voto, la tasa más baja en la historia del territorio.

Es el caso, por ejemplo, de una joven que por seguridad prefiere no desvelar su identidad. Tras sumarse a las protestas antigubernamentales del verano de 2019, ni ella ni sus familiares han acudido este fin de semana a votar, resignados ante el irremediable giro autoritario en su tierra.

«Ninguno de nosotros fue, para qué…», afirma en declaraciones a este periódico.

En las elecciones legislativas previas, celebradas en 2016, la participación alcanzó el 58,2%. El contraste es aún mayor al comparar los datos registrados en esta ocasión con los últimos comicios, las municipales de 2019, en las que el 71,2% de los electores acudieron a los colegios, una cifra sin precedentes.

En aquella ocasión las fuerzas prodemocracia cosecharon una mayoría histórica, imponiéndose en la mayoría de concejalías gracias al impulso de las multitudinarias protestas. Estas pasaron de aglutinar 124 escaños a 388 de los 477 en juego (una subida del 27% al 82%), mientras que el bando prochino cayó de 331 a 89 (del 73% al 18%).

A partir de ese momento, el plan de la oposición consistía en presentar una lista unitaria a las elecciones legislativas –estas– programadas originalmente para noviembre de 2020 y maximizar así sus posibilidades de controlar el Consejo Legislativo, cámara equivalente al Parlamento territorial. De lograrlo, esto les permitiría bloquear la acción del Gobierno rechazando, entre otros proyectos, los presupuestos anuales.

Fue entonces cuando el Ejecutivo local intervino. Primero, postergando los comicios aduciendo el riesgo para la salud pública que representaba la pandemia. Después, aprobando una nueva ley electoral que entró en vigor en mayo de este año. Esta aumentó el número de escaños de la cámara, que pasó de 70 a 90, pero redujo la cantidad elegida por sufragio directo: de 35, más de la mitad, a 20, ni siquiera una cuarta parte, haciendo matemáticamente imposible que las fuerzas prodemocracia lograran una mayoría parlamentaria. Los 70 escaños restantes serían designados por el Comité Electoral y asociaciones próximas a los intereses del Partido Comunista Chino.

Esta reforma establecía, además, que solo «verdaderos patriotas» podrían desempeñar puestos de responsabilidad política. A consecuencia, la mayoría de representantes prodemocracia no han podido presentar su candidatura. Muchos de ellos se encuentran en la cárcel, a espera de juicio, exiliados o aparatados de las instituciones; perseguidos por la Ley de Seguridad Nacional impuesta desde Pekín.

Este marco jurídico, promulgado en mayo de 2020, castiga con hasta cadena perpetua «el separatismo, el terrorismo, la subversión de los poderes del Estado y la confabulación con fuerzas extranjeras», y ha sido empleado para maniatar a oposición, medios de comunicación y sociedad civil. El gigante asiático vulnera así la Ley Básica y los acuerdos internacionales para la devolución de soberanía de 1997, según los cuales se comprometía a respetar los derechos y libertades imperantes en la excolonia británica durante al menos medio siglo.

China, por su parte, ha ensalzado el resultado de las urnas. La Oficina de Información del Consejo de Estado ha emitido un nuevo informe, titulado «El progreso democrático de Hong Kong bajo el modelo de Un País, Dos Sistemas». Este texto, el primero relativo al gobierno del territorio desde 2014, defiende que «el Gobierno central seguirá desarrollando y mejorando la democracia en Hong Kong de acuerdo a sus realidades». «El sistema electoral mejorado (…) asegura el sólido desarrollo a largo plazo de la democracia en Hong Kong». Una democracia particular en la que, a la luz de los comicios del domingo, los ciudadanos solo tienen una única opción.

Fuente: ABC.

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