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El escritor jaredí Chaim Walder se suicida tras ser acusado de agresión sexual.

Horas después de que se hicieran públicas nuevas denuncias por supuestos delitos sexuales abriendo la posibilidad de una investigación policial, el escritor y asesor educativo Chaim Walder (53) se ha suicidado en Israel. Su muerte ha causado una gran conmoción en el sector ultraortodoxo (jaredí) ya que se trataba de una figura muy conocida y, hasta hace dos meses, muy respetada.

Tras recibir este lunes a media mañana la llamada de un ciudadano que escuchó un disparo en el cementerio de Segula de la ciudad de Petach Tikva en el centro del país, la Policía israelí halló el cuerpo de Walder junto a la tumba de su hijo Meir Zvi, muerto en 2019 por cáncer.

La vida y nombre de Walder, autor de alrededor de 80 libros (básicamente temática infantil) y con una gran actividad en el campo educativo y en la prensa del sector jaredí, dieron un vuelco de 180 grados el pasado mes de noviembre cuando el diario israelí Haaretz publicó la denuncia de tres mujeres por abusos sexuales. Dos de ellas fueron víctimas de sus supuestos ataques cuando tenían 12 y 15 años mientras que la tercera, de 20 años, lo sufrió cuando acudió a Walder para recibir terapia. Sus abogados negaron rotundamente todas las acusaciones pero éstas provocaron que más mujeres se atrevieran a denunciarle en las redes sociales.

Este domingo, el tribunal religioso encargado de verificar los casos (habitualmente tabú en la aún cerrada comunidad jaredít), anunció haber recibido 22 denuncias de delitos sexuales contra Walder: 18 de mujeres y niñas y 4 de niños. Las denuncias se refieren a acciones de hace 25 años y, la más reciente, hace año y medio. Walder se negó a dar su versión ante el tribunal formado por tres rabinos y presidido por el rabino de Safed, Shmuel Eliyahu, alegando que ya había sido «ajusticiado en público» tras la publicación de las denuncias en el diario. Según denunció, fue víctima de una campaña de calumnias.

Tras conocer el suicidio del famoso escritor, Eliyahu ha afirmado que «es una lástima que eligiera este camino. Le habíamos ofrecido la opción de arreglar lo que había roto, que pidiera disculpas a sus víctimas, que cambiase sus costumbres y asegurase que no se dañen más mujeres. Es una lástima que se haya suicidado».

«Enviamos fuerza a las numerosas víctimas en estos tiempos difíciles. Sus vidas son más importantes que la suya», añadió Eliyahu que tras la revelación de las denuncias pidió hace un mes retirar sus libros de los hogares jaredíes: «No hay que tener en casa libros de alguien que es sospechoso de haber abusado sexualmente a tantas mujeres. No hay compromiso en la guerra contra esta abominación». La radio Kol Jai y el diario Yated Neeman, dos mediospopulares en el sector y en los que colaboraba, habían anunciado su suspensión.

«SI ESTO SE PUBLICA, ME PEGO UN TIRO»
Walder vivía en la ciudad de Bnei Brak, cerca de Tel Aviv, al igual que el periodista jaredí Israel Cohen. «Yo le conocía bien pero no fui el único. Para muchos en nuestro sector era un megaestrella». Tras lamentar la «doble vida» de Walder tal y como se desprende de las numerosas denuncias presentadas, Cohen señala que el suicidio no es algo habitual en este sector que representa el 12% de la población en Israel. De hecho, la mayoría de medios de esta comunidad informan de su muerte sin citar que se suicidó.

En las últimas semanas, la Policía empezó a investigar algunas denuncias pero sin decidir aún la apertura de una investigación formal. Tras las 22 nuevas denuncias, el anuncio de la investigación policial era inevitable. Y así lo entendió Walder.

En una cinta difundida, se escucha a Walder intentando silenciar a una mujer tras la difusión de las denuncias en el último mes: «De esto no hables más. Yo también se lo he negado a mi mujer y punto. Si esto se publica, yo me pego un tiro, que te quede claro. Se habrá acabado mi vida». Y así fue.

Se trata de un final dramático para el hombre, padre de seis hijos, que durante muchos años era admirado por sus exitosos libros y por su defensa de los derechos de los niños.

Fuente: ABC.

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