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Lucas Bravo, actor de Emily in Paris, explica lo duro que resulta ser tan guapo.

Que se vaya haciendo a un lado Regé-Jean Page, el duque de Hastings en Bridgerton, porque Netflix tiene un nuevo guapo oficial: se trata del actor encargado de dar vida al chef francés que tiene como loca a la protagonista de la serie Emily in Paris.

Con el estreno de la segunda temporada, Lucas Bravo ha terminado de convertirse en todo un sex symbol y, como suele resultar habitual en estos casos, él no se siente nada cómodo con la atención que está recibiendo por su atractivo físico.

«De la noche a la mañana me he convertido en un objeto. Me ha hecho volverme mucho más consciente de mí mismo. Porque cuando piensas en esa palabra y en la gente a la que se le aplica, siempre ves a una persona sana, atractiva y con músculos, y yo no soy así», ha señalado en una entrevista al periódico The Times.

Aunque él quiere dejar muy claro que no se queja de su recién descubierta fama, porque sabe que le haría sonar como un ingrato, sí sabe que por el momento está encasillado en un estereotipo que no le gusta nada.

«No se puede ser estéticamente atractivo e inteligente y una persona profunda. Antes no paraban de ofrecerme papeles como el profesor de gimnasia tonto. Es difícil romper con esa imagen. No me quejo, por supuesto, pero es una realidad», ha insistido.

Fuente: Quién.

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