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Biden promete al presidente de Ucrania una respuesta «firme» si Rusia invade, sin concretar.

Biden le comunicó el domingo a su homólogo de Ucrania, Volodimir Zelenski, que Estados Unidos «responderá de manera decisiva» si Rusia invade ese país como ya hizo en 2014. Aun así, el mandatario norteamericano no hizo público plan alguno, ni concretó más esas advertencias, que ya ha hecho en el pasado. De hecho, Vladímir Putin ya invadió Ucrania y se anexionó la península de Crimea en 2014, cuando Biden era vicepresidente del gobierno comandado por Barack Obama.

Según dijo Jen Psaki, la portavoz de la Casa Blanca, «el presidente Biden dejó claro que EE.UU. y sus aliados y socios responderán de manera decisiva si Rusia invade aún más Ucrania». Además, «reafirmó el compromiso de EE.UU. con la soberanía y la integridad territorial de Ucrania».

Por su parte, Zelenski agradeció a Biden la llamada y el «apoyo inquebrantable» a Ucrania ante las intimidaciones del Kremlin, que ha amasado decenas de miles de soldados en la frontera. El mandatario ucraniano ya había hablado con el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, la semana anterior.

Antes de final de año, Biden también habló con Putin, para advertirle de duras consecuencias si procede con la invasión. De momento, la Casa Blanca solo ha advertido a Rusia de graves sanciones económicas. Por su parte, Putin respondió que eso provocaría una ruptura total de relaciones entre ambos países.

Según dijo Biden tras la conversación con Putin: «No voy a negociar aquí en público, pero dejé claro que no puede, y enfatizo que no puede avanzar sobre Ucrania». Algunos informes de la inteligencia estadounidense indican que Rusia se ha preparado para una posible invasión a principios de 2022. Pero funcionarios de la Casa Blanca matizan que no está claro si Putin ya tomó la decisión de emprender una acción militar.

El próximo 9 de enero comienzan en Ginebra unos contactos diplomáticos para reducir la tensión en la frontera entre Ucrania y Rusia, que se prolongarán con el consejo Rusia-OTAN el 12 de enero y un encuentro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa un día después.

Moscú ha detallado una serie de condiciones, entre las que destaca la renuncia de Ucrania a ingresar en la OTAN, y que esta organización atlántica de defensa común desista de expandirse a antiguos satélites soviéticos. Ucrania, que ha dado un giro proeuropeo en la pasada década, quiere de hecho entrar en la OTAN. Esa alianza incluye una cláusula de defensa común que implica que EE.UU. se compromete a proteger a cualquier país miembro en caso de agresión.

Tras la anexión de Crimea en 2014, Putin ha alimentado el separatismo en el este de Ucrania, en la zona conocida como el Donbás. Allí la guerra no ha amainado de forma definitiva, y suele haber fuego de artillería y cruzado con víctimas. Los separatistas están amparados y apoyados por Rusia, aunque esta lo niega.

Las llamadas entre Biden y Zelenski también se leen en EE.UU. en clave interna. Después de que Rusia montara una campaña de apoyo a Donald Trump en las elecciones de 2016, este último acusó a Ucrania de favorecer a Biden. En una llamada con Zelenski en 2019, Trump hasta llegó a pedirle al ucraniano «un favor», que permitiera que su gobierno investigara unos controvertidos negocios del hijo de Biden en ese país.

Trump fue sometido al juicio político del ‘impeachmenti’ por aquella llamada, aunque no fue recusado.

Fuente: ABC.

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