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La nueva vida del excanciller austriaco Sebastian Kurz.

La prensa progresista de Austria publica estos días reportajes sobre «Ascenso y caída de Sebastian Kurz», el excanciller que dimitió tanto de la jefatura del gobierno como de la presidencia del Partido Popular de Austria (ÖVP) después de que la Fiscalía abriese una investigación por corrupción que todavía sigue en curso. Pero Sebastian Kurz ya le ha dado la espalda a Austria profesionalmente y quizá también en su corazón. Tras el reciente nacimiento de su primer hijo y lo que Kurz ha descrito a sus amigos como un «final de etapa», pone rumbo a Estados Unidos, donde considera que su familia gozará ahora de mejores circunstancias, aunque lo hace junto a una personalidad controvertida. Kurz trabajará en Silicon Valley como gerente del exasesor de Donald Trump, Peter Thiel.

La investigación contra Kurz y sus más estrechos colaboradores aún no se ha completado. Lo que se investiga es si se pagó publicidad institucional en un periódico a cambio de la publicación de encuestas favorables durante los años de ascenso político del por entonces jovencísimo candidato conservador. Ahora, a sus 35 años y ya con la experiencia de un jefe de gobierno que ha lidiado con varias coaliciones, es fichado por la empresa Thiel Capital como ‘estratega global’ de un fondo de inversión. Varios viajes de Kurz han despertado rumores sobre un segundo contrato con el analista de datos Palantir que, sin embargo, ha desmentido Jan Hiesserich, director de estrategia y comunicación de Palantir en Europa. Mientras continúe la investigación, se puede descartar una relación con una empresa que cotiza en bolsa, declaró al diario Die Presse.

Kurz anunció a principios de diciembre que se retiraría por completo de la política y que estaba ansioso por pasar más tiempo con su familia. Está casado con Susanne Thier, su novia desde el colegio, y la pareja había dejado caer su preferencia por educar a sus vástagos en Estados Unidos. Ya se podía adivinar por la cuenta de Twitter de Kurz que se iría al extranjero. Había tuiteado recientemente una y otra vez en inglés, desde su renuncia hasta sus mejores deseos navideños. Tampoco es una gran sorpresa que se haya asociado al inversor y multimillonario con sede en Frankfurt Peter Thiel porque se conocen desde hace varios años. En 2017, los dos coincidieron en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Kurz, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Austria, agradeció en Twitter el encuentro y el fructífero debate sobre la digitalización global. Thiel también ha demostrado apreciar a Kurz. Cuando este recibió el Premio Schirrmacher, hace un año, le felicitó personalmente por su discurso.

Peter Thiel, nacido en Frankfurt am Main y casado con el experto financiero Matt Danzeisen, hizo en 2016 una donación para apoyar la campaña electoral de Donald Trump. Durante un breve tiempo trabajó para él también como consultor, una cercanía a los republicanos estadounidenses que Thiel sigue manteniendo con donaciones.

Fuentes cercanas a Kurz aseguran que vivirá con un pie en Estados Unidos y otro en Viena. En Austria todavía hay pendiente un juicio y el Ministerio Público de Economía y Corrupción (WKStA) sigue investigando otros dos indicios. Por un lado, sospecha que Kurz testificó en falso ante la comisión parlamentaria de investigación del Caso Ibiza en junio de 2020, cuando su socio del FPÖ cayó en una trampa mediática y prometió favores institucionales a cambio de donaciones para el partido de extrema derecha a una falsa sobrina de un multimillonario ruso. Ese escándalo le costó a Kurz su primer gobierno. El excanciller también está acusado de engañarse a sí mismo y a la cúpula del ÖVP en 2016, colando encuestas embellecidas a cambio de publicidad institucional. Kurz rechazó desde el principio estas acusaciones y lo sigue haciendo hoy. Los juristas admiten que son acusaciones cogidas por los pelos, pero igualmente pagó el precio de su segundo gobierno, en este caso de coalición con Los Verdes. A partir de ahora formará parte de un equipo directivo con mucha mayor influencia global que el gobierno de Austria.

Thiel, entre otras cosas, es cofundador de la empresa de análisis de datos Palantir y del servicio de pago en línea PayPal. También fue el inversor de Facebook y ahora está en su junta directiva. A través de Founders Fund apoya a empresas como SpaceX y Airbnb. En una entrevista con ‘Time’, el periodista y biógrafo de Peter Thiel, Max Chafkin, describió al empresario tecnológico como «la persona más importante de Silicon Valley». En su libro, de hecho, Chafkin plantea que Thiel es el responsable de la ideología de Silicon Valley, según la cual «el progreso tecnológico debe impulsarse incesantemente, con poca o ninguna consideración por los posibles costes y peligros para la sociedad». El propio Thiel ha escrito un libro titulado «Zero to One», en el que promueve una especie de obsolescencia de la democracia y ensalza el liderazgo de las tecnológicas. El que fuera conocido como ‘niño prodigio’ de la política austriaca y referente imprescindible en la última década del país alpino, se va dejando atrás un ÖVP herido. Su sucesor en la Cancillería, Karl Nehamer, insiste en que «el ÖVP no tiene un problema de corrupción» y señala que los miembros de la comisión investigadora «tienen un objetivo político partidista, una agenda que no puede ser ignorada».

Fuente: ABC.

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