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Joan Cañellas: «Por salud mental, no quise ver los Juegos».

España arranca este jueves (18.00 horas, frente a la República Checa) su participación en el Europeo de balonmano de Hungría y Eslovaquia con sensaciones encontradas. El equipo de Jordi Ribera defiende título, pero le faltan muchos jugadores clave en los últimos años, hay caras nuevas y Joan Cañellas (Santa María de Palautordera, Barcelona, 1986) vuelve al equipo tras perderse los Juegos de Tokio. Habla la experiencia: 35 años, internacional desde 2008 (suma 141 partidos y 377 goles), campeón del mundo en 2013 y de Europa en 2018 y 2020.

Una rotura fibrilar, después una fractura… ¿Acabar 2021 fue un alivio?
En verano pasó lo que pasó, fue muy frustrante, pero el año no ha sido malo a nivel deportivo. Ganamos el bronce en el Mundial, con el club logré la Liga, estoy contento por cómo ha ido la experiencia en una nueva competición, en Suiza, y en un nuevo equipo (Kadetten Schaffhausen) pero sí es cierto que, en año olímpico, los Juegos los tenía señalados en el calendario, no pudo ser y fue una decepción. Igual fue el peor momento de mi carrera deportiva, pero ya pasó.

¿Fue raro tener que vivir los Juegos por la tele?
La verdad es que no los vi. Ya no vi los de Río, porque no nos clasificamos y me dio mucha rabia no estar ahí. De estos, seguía los resultados, pero la verdad es que me provocaba ansiedad saber cuándo jugaban. Evidentemente, te enteras de todo, pero, por salud mental, decidí no ver los Juegos. Eso no quiere decir que no los apoyara. Simplemente, preferí no estar pendiente en todo momento.

¿Hasta cuándo seguirá jugando al más alto nivel?
Ya tengo una edad, pero no es tanto cómo te encuentres tú, sino cómo te vean los demás. Muchas veces no te retiras tú, te retiran. No quiero terminar sin jugar o dando una mala imagen. Ahora me siento bien, vivo el presente. Tengo que estar orgulloso de la carrera que tengo, no me pongo fecha para acabar, pero soy consciente de que el final está cerca.

Ahora, quien se pierde el Europeo por lesión es Alex Dujshebaev. ¿Cree que la selección va a acusar mucho su ausencia?
Alex aporta mucho. En defensa es más fácil sustituirlo que en ataque, porque en momentos puntuales es de los que asume la responsabilidad y suele hacerlo con éxito. Pero, cuando no está uno, aparecen otros, y, en los últimos años, los resultados han seguido estando ahí. Los que estamos tenemos que tirar del carro.

En la selección, además, hay unas cuantas caras nuevas. ¿Esta especie de relevo generacional da energías renovadas o significa que hay que tener más paciencia?
Un poco de todo. Evidentemente, la gente nueva trae más ganas y otras características que, al igual, pueden darle dificultades al rival. No es lo mismo un jugador como Dani Sarmiento que Agustín Casado o Ian Tarrafeta, cada uno tiene sus fortalezas y debilidades e intentaremos explotar sus puntos fuertes. Son gente más dinámica, con menos experiencia, pero con más descaro. Por otro lado, independientemente de que ahora haya gente más nueva, aunque los objetivos puedan mantenerse más o menos intactos, hay que ser conscientes de que no es normal que una selección lleve tanto tiempo llegando a semifinales año tras año.

¿Cómo ve al equipo?
Es difícil saberlo, porque no hemos tenido mucho rodaje. Todo cambia cuando comienzas a competir, con los nervios y la presión. Hay que intentar empezar bien, eso es importante. Tenemos un grupo que no es fácil y sólo se clasifican los dos primeros del grupo. La gente que ha entrado tiene mucha calidad, frescura y puede aportar mucho desde el inicio. De los que llevamos más tiempo, que tampoco somos tantos, la gente puede esperar un buen rendimiento, pero yo creo que los jóvenes van a sorprender a más de uno.

¿Repetir el éxito de 2020 es aventurar mucho?
De entrada, hay selecciones que tienen más posibilidades que nosotros. Primero, porque llevan años sin ganar nada, y repetir siempre cuesta más que ganar una vez, y nosotros ya hemos repetido. Por otro lado, también hay equipos con jugadores en edades más propicias que nosotros y que ya han cogido experiencia. Por ejemplo, Hungría lleva ya unos años trabajando con un grupo de chicos entre 25 y 30 años, que yo creo que son las mejores edades. También estarían ahí Noruega o Francia, aunque Francia ya ganó la medalla de oro en los Juegos. Ya veremos hasta dónde nos lleva el camino.

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