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Asesinan a Lourdes Maldonado, la periodista que pidió protección a AMLO en una rueda de prensa.

«Vengo aquí para pedirle apoyo, ayuda y justicia laboral, porque hasta temo por mi vida». Con esta esclarecedora y escalofriante frase, la periodista Lourdes Maldonado, asesinada el pasado domingo, intervino el 26 de marzo de 2019 en la llamada ‘mañanera’, el discurso diario que ofrece el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. El domingo por la tarde, mientras conducía su coche y se dirigía a la entrada de su domicilio en Tijuana, una peligrosa ciudad fronteriza con EE.UU., la reportera perdió la vida tras recibir dos disparos, que los vecinos oyeron como un inteligible estruendo.

Con sus palabras al presidente, Maldonado explicaba a AMLO con minuciosa rigurosidad el pleito que mantenía con una televisión local propiedad del exgobernador de Baja California Jaime Bonilla, perteneciente al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido presidencial.

La reportera estaba inmersa en un proceso judicial desde hacía seis años por despido improcedente. «Salió el auto a mi favor en la Junta Federal de Conciliación», señalaba. «Regresaron el expediente y en tres semanas salió en mi contra», denunciaba también, con notoria frustración. «Vengo aquí a pedir ese apoyo, esa justicia, y lo hago porque se trata de un personaje fuerte en política», sentenciaba. «Nada puedo hacer sin su apoyo».

En menos de un mes, tres periodistas han sido asesinados en México, dos de ellos en Tijuana, en el estado de Baja California
La intrépida periodista hizo público el pasado jueves su victoria en la demanda interpuesta a la empresa Primer Sistema de Noticias, perteneciente al exgobernador Bonilla. «No se puede vincular automáticamente una demanda de tipo laboral con un crimen, no es responsable adelantar ningún juicio», intentó justificar AMLO, después de conocerse la noticia del asesinato de la reportera.

Maldonado era miembro de un programa especial para la protección de periodistas de México, pero la vigilancia que se ofrece a los reporteros no es permanente. De hecho, se trata de la segunda periodista asesinada en menos de una semana en Tijuana, tras la muerte de Margarito Martínez, un fotoperiodista que cubría la actualidad sobre seguridad y temas policiales, y que también fue tiroteado a la salida de su casa. El pasado viernes, dos días antes de su muerte, la propia Maldonado dijo unas palabras en la vigilia celebrada con otros compañeros de oficio para honrar la memoria de Martínez.

Muerte e impunidad
Según todos los indicios, el año 2022 será uno de los más aciagos para los periodistas mexicanos. Por el momento, ya se han producido tres asesinatos: el de Maldonado (23 de enero), el de Martínez (17 de enero) y el de José Luis Gamboa Arenas (10 de enero), director de ‘Inforegio’, un medio digital encargado de publicar noticias sobre problemas de inseguridad y política, y apuñalado en Veracruz.

Además, Alianza de Medios Mx, una asociación civil apartidista, acaba de denunciar que un entramado de grupos políticos planeó la muerte de María Elena Ferral, una de las periodistas más afamadas de Veracruz. Tras el asesinato de su compañero Leobardo Vázquez, Ferral comenzó a investigar el crimen y encontró a los culpables. Sus pesquisas acabaron por costarle la vida, porque ella también fue tiroteada el 30 de marzo de 2020, cuando salía de la oficina de su notario. Su muerte fue la número 24 en las 25 registradas en el estado mexicano de Veracruz en los últimos diez años. Reporteros Sin Fronteras considera a esa región como una de las más peligrosas de América para ejercer el periodismo. El Comité para la Protección de los Periodistas también destaca que México es el país «más mortífero del mundo para la prensa», con siete muertes violentas el año pasado, y en el que más del 90 por ciento de estos asesinatos quedan impunes.

Fuente: ABC.

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