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Putin denuncia un genocidio en el Donbass mientras la Duma le pide reconocer su independencia.

El presidente ruso, Vladímir Putin, calificó de «genocidio» lo que está sucediendo actualmente en el sureste de Ucrania. Durante la rueda de prensa conjunta con el canciller alemán, Olaf Scholz, Putin replicó a su invitado que «¿Queremos la guerra? Por supuesto que no». Scholz se había referido a lo ocurrido en Yugoslavia en 1999, donde, según su opinión, «la situación era significativamente diferente a la que estamos viendo en Donbass (…) existía un peligro y una amenaza de genocidio». El presidente ruso tomó de nuevo la palabra para decir que «permítanme agregar que, según nuestras estimaciones, lo que está sucediendo hoy en Donbass es un genocidio».

No es la primera vez que Putin tacha de «genocidio» la acción de las tropas ucranianas en el este del país, a cuyos mandos llama «nazis».

El pasado mes de diciembre, el jefe del Kremlin acusó a Kiev de enviar a Donbass «la mitad de todas sus tropas». Días antes, aseguró que los habitantes de Donbass «sufren discriminación y eso es el primer paso hacia el genocidio». Palabras similares se han oído de boca de muchos dirigentes rusos y diputados.

«Desastre político»
Esta apreciación es la que ha motivado que la Duma (Cámara Baja del órgano legislativo ruso) aprobara hoy por aplastante mayoría una resolución, cuyo proyecto presentaron los comunistas, instando a Putin a reconocer las repúblicas rebeldes del este de Ucrania, Donetsk y Lugansk como estados independientes. De cara a su posible ulterior anexión o con el objetivo de convertirlas en protectorados rusos como en el caso de las provincias georgianas de Ostia del Sur y Abjasia.

Tras lo aprobado en la Duma, el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, ha afirmado que, si Putin hace caso del Parlamento, «supondría ‘de facto’ la retirada de Rusia de los acuerdos de Minsk». Según sus palabras, «me gustaría recordar una vez más la posición inmutable de Ucrania: si se toma una decisión sobre el reconocimiento, Rusia se retirará ‘de facto’ y ‘de jure’ de los acuerdos de Minsk con todas las consecuencias que correspondan».

Scholz también ha estimado que el reconocimiento de la independencia de Donetsk y Lugansk sería un «desastre político y una violación de los acuerdos de Minsk». Putin, sin embargo, subrayó que «los diputados se guían por la opinión pública. En nuestro país la mayoría simpatiza con los residentes de Donbass». En efecto, las autoproclamadas repúblicas rebeldes se han congratulado por la decisión de los parlamentarios rusos.

En septiembre de 2017, la Justicia rusa abrió una investigación contra el entonces ministro de Defensa ucraniano, Stepán Poltorak, y una veintena de altos cargos militares por acusaciones de «genocidio» y emplear métodos de guerra prohibidos.

Fuente: ABC.

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