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El embajador de Ucrania en la ONU: «No escuchéis las mentiras de Rusia, escuchad los gritos ucranianos».

El Consejo de Seguridad de la ONU ha servido este lunes para escenificar una vez más la división difícil de reconciliar entre Rusia y Ucrania, en medio de la invasión del país de Europa del Este. El embajador ruso, Vasili Nebenzia, presentó la realidad paralela que defiende el régimen de Vladimir Putin sobre el impacto de su agresión en civiles frente a los «informes creíbles» que ha denunciado la ONU y frente a loas observaciones directas de los medios de comunicación presentes en Ucrania y de organizaciones humanitarias o el análisis de los servicios de inteligencia de otros países. El mismo día en el que más de una decena de civiles fallecieron en un bombardeo masivo de Járkov, la segunda mayor ciudad de Ucrania, muy cerca de la frontera oriental con Rusia, Nebenzia defendió ante la comunidad internacional que «no hay ninguna evidencia de la muerte de civiles causada por el ejército ruso».

Ni que se hayan producido ataques contra infraestructuras de uso civil.

El representante ruso dijo que quienes están sufriendo son la «gente ordinaria» que está «secuestrada por los radicales o nacionalistas que se aferran al poder de cualquier manera», en referencia al Gobierno presidido por Volodimir Zelenski. Y que «no hay problemas humanitarios graves» en las zonas controladas por el ejército ruso.

Nebenzia ofrecía este análisis en el debate de una resolución impulsada por Francia y México para exigir el cese de las hostilidades, la protección de civiles y la facilitación de la ayuda humanitaria. El texto no contiene condenas expresas a la agresión de Rusia, que utilizó la semana pasada su derecho de veto para descarrilar una resolución más dura con la invasión.

«Necesitaremos estudiar el texto con mucho cuidado», dijo Nebenzia sobre el borrador, aunque se da por hecho que Rusia volverá a ejercer el veto para no acordar el repliegue de tropas.

A quien no le faltó dureza fue al embajador de Ucrania, Sergii Kislitsia, que detalló las atrocidades rusas contra civiles en su país y celebró la noticia de que el Tribunal Penal Internacional de La Haya investigará los posibles crímenes de guerra y contra la humanidad registrados antes y durante la invasión.

«No escuchéis las mentiras de Rusia», rogó Kislitsia al resto de miembros del Consejo de Seguridad. « Escuchad los gritos de los ucranianos. Necesitamos vuestra ayuda».

Durante la sesión compareció el Alto Comisionado de la ONU para Refugiados, Flippo Grandi, que detalló un éxodo masivo de ucranianos por la ofensiva bélica de Rusia. Según Grandi, ya hay más de 520.000 refugiados ucranianos en los países vecinos, y se trata de un número que crece «hora a hora».

«Pocas veces se ha visto un éxodo que crezca tan rápido. Es el mayor sin duda, en Europa desde la guerra de los Balcanes», aseguró.

Según sus estimaciones, 280.000 refugiados han huido a Polonia, 94.000 a Hungría, 40.000 a Moldavia, 34.000 a Rumanía y 30.000 a Eslovaquia, además de decenas de miles a otros países europeos y un alto número también a Rusia.

Fuente: ABC.

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