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Por qué Cuba no condena la invasión rusa a Ucrania.

Aunque a principios de marzo Cuba se abstuvo en la votación de Naciones Unidas de condena a Rusia por la invasión a Ucrania, desde el inicio del conflicto el régimen cubano ha manifestado abiertamente su apoyo al Kremlin. Incluso Cuba, junto a Rusia, Venezuela, China y Eritrea, se opuso a que se celebrara esta reunión urgente, convocada tras el fracaso de la votación similar en el Consejo de Seguridad.

Desde La Habana, diplomáticos ucranianos han intentado ganarse el respaldo del régimen, para que este cambie su política y repudie a Rusia, para lo cual llegaron a sostener al menos dos encuentros con funcionarios cubanos en los que estos jugaban su carta benevolente para luego, públicamente, sostener su respaldo a Putin

. Y es que las relaciones con Kiev se han deteriorado desde 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea y, desde entonces, según reconoce el encargado de negocios de Ucrania en Cuba, Oleksandr Kalinchuk, «la misión diplomática ucraniana en La Habana ha caído en una suerte de aislamiento, sin acceso a los medios ni encuentros con funcionarios. Cuba dejó de oír nuestra voz». En ese mismo año (2014), Moscú condonó el 90% de la deuda externa cubana, valorada en más de 30 millones de dólares.

El distanciamiento entre La Habana y Kiev contrasta con el acercamiento con el régimen de Putin. En los últimos años Rusia ha estado entre los principales aliados políticos y socios comerciales de Cuba (ubicándose entre el sexto puesto). Esta aproximación entre ambas naciones, según el economista cubano Elías Amor, se intensificó desde noviembre del pasado año, cuando el viceprimer ministro cubano Ricardo Cabrisas y su homólogo, Yuri Borisov -ambos copresidentes de la Comisión Intergubernamental para la colaboracion economica-comercial y cientifico-tecnica- se reunieron en Moscúpara evaluar el impacto de los daños provocados por la pandemia de la Covid-19 y de las sanciones a los dos paises en el contexto internacional.

Cuba se alinea con Rusia
Más de 48 horas después del ataque a Ucrania, Cuba se pronunció al respecto. Según el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores (Minrex), el responsable de la situación en Ucrania es Estados Unidos, el que, en su «empeño» de «continuar la progresiva expasión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia, ha conducido a un escenario, con implicaciones de alcance impredecible, que se pudo evitar». Por tanto, se trata de «justos reclamos» de Rusia, país que, «tiene derecho a defenderse».

Aunque ambiguo y cínico, no sosprendió el mensaje del régimen cubano. Antes de este pronunciamiento, en la prensa oficial también se favorecían las narrativas del Kremlin. A fines de enero, Vladímir Putin y Miguel Díaz-Canel sostuvieron conversación telefónica en la que expresaron su voluntad de profundizar «la cooperación estratégica» y «fortalecer las relaciones bilaterales», así como acordaron «intensificar los contactos en diversos niveles con el objetivo de ampliar la cooperación en comercio, economía e inversión». La llamada se produjo a pocos días de que el viceministro ruso de Exteriores, Serguei Riabkov, declarara que no descartaba un despliegue militar en Cuba y Venezuela como respuesta a la política de EE.UU. en Ucrania.

Un mes más tarde y en menos de una semana, Cuba recibió la visita de dos delegaciones rusas de alto nivel. Primero, el 18 de febrero, el vice primer ministro ruso, Yuri Borisov, y luego, justo el día antes del ataque a Ucrania, el presidente de la Duma (cámara baja de la Asamblea Federal de Rusia), Viacheslav Volodin. Sobre este último encuentro, el Minrex notificó que el gobernante cubano «expresó su solidaridad a la Federación de Rusia ante la imposición de sanciones y la expansión de la OTAN hacia las fronteras de ese país».

Reestructuración de la deuda
Apenas un día antes, la Duma había anunciado la reestructuración de la deuda de Cuba, de un valor de 2.300 millones de dólares, contraída entre 2006 y 2019; el acuerdo favorece a La Habana con una prórroga del pago de la deuda hasta 2027. Desde principios de 2020 Cuba había dejado de emitir sus pagos, por lo que había incrementado su deuda, justamente cuando el país atraviesa por la peor crisis económica en más de 25 años, y también una de las más graves de su historia.

Pese a que el turismo cubano -una de las principales fuentes de ingreso de la economía- se ha visto casi paralizado durante pandemia, Rusia ha sido de los pocos países que, pese a la situación sanitaria, ha constituido uno de los principales emisores de turistas a la isla. En 2021, cuando el turismo padecía un descenso del 67% respecto al 2020, el turismo ruso representó alrededor del 40% del total. Los datos proporcionados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) permiten conocer además que, respecto al 2020, en 2021 el turismo ruso aumentó un 97%.

Del mismo modo, resalta la ayuda humanitaria enviada por Rusia a Cuba: unas 83 toneladas en lo que va de año, que se suman a las más de 200 enviadas durante el 2021.

Cuando el régimen cubano fue repudiado internacionalmente por la represión a las protestas del 11 de julio de 2021, el Kremlin fue de los pocos que mantuvo su respaldo a La Habana: criticó las sanciones de Estados Unidos a funcionarios cubanos, alegó que lo sucedido de trataba de «medidas necesarias para restablecer el orden público», y consideró «inaceptable» cualquier injerencia externa en los asuntos internos del país.

Aunque la presencia y apoyo ruso a Cuba no es la misma que la vista durante la URSS, cuando el dinero fluía por millones hacia la isla caribeña, Cuba continúa viendo a Rusia como uno de sus principales aliados económicos y políticos. Para el régimen cubano, esta alianza estratégica frente a su « enemigo histórico» -Estados Unidos-, pesa más que cuaquier conflicto geopolítico ajeno, no importa que el costo sea humano. La casta militar cubana hace mucho tiempo que perdió la vergüenza y el sentido de humanidad.

Fuente: ABC.

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