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Alemania denuncia que mercenarios rusos del Grupo Wagner habrían cometido matanzas de civiles en Mali.

Alemania ha pedido a Mali que abra una investigación independiente sobre una posible matanza de civiles en ese país africano, con la participación de tropas rusas llegadas en los últimos meses en ayuda del régimen militar.

Llueve sobre mojado. El pasado 21 de enero fuentes de Naciones Unidas filtraron a las agencias internacionales que han abierto una investigación sobre una supuesta matanza de civiles en la República Centroafricana, a mediados de ese mes, en una operación conjunta de militares locales con mercenarios rusos de la unidad Wagner. Moscú niega que este grupo paramilitar de elite tenga vínculos oficiales con el Ejército ruso, punto en el que discrepa con todas las capitales occidentales.

El comunicado del Ministerio de Exteriores alemán afirma que el informe oficial de Mali sobre una reciente operación «saldada con la muerte de 200 yihadistas» no menciona víctimas civiles.

No obstante, Berlín tiene información de oenegés en el terreno que denuncian la muerte de muchos civiles no islamistas. Alemania participa en la misión de la UE en Mali, y -tras la salida inopinada de las tropas francesas- es la segunda fuerza militar más numerosa con 350 soldados, después de la española, que cuenta con unos 500.

La relación de la Junta militar de Mali con las capitales europeas se ha enrarecido tras el retraso ‘sine die’ de las elecciones previstas para finales del pasado mes de febrero. En diciembre, la situación entró en una fase ya crítica tras la decisión de la exmetrópoli, Francia, de retirar todas sus tropas de Mali, a raíz de las protestas populares -instigadas por el régimen- que veían en su presencia una «agenda oculta» de París, y no la mera lucha contra los movimientos yihadistas.

La Unión Europea mantiene no obstante su decisión de mantener la misión militar tanto en Mali como en otros países de la región, dada la extensión de los grupos armados islamistas en todo el área del Sahel. El yihadismo tiene especial eco en esa amplia región -que comprende Mali, Mauritania, Níger, Burkina Fasso y el Chad- como consecuencia de la crisis económica, el subdesarrollo, y la actuación arbitraria de los gobiernos vinculados al ejército o a los clanes.

Tras la retirada de las tropas francesas, el régimen militar de Mali pidió ayuda a Putin, que desde hace tiempo se muestra especialmente interesado en ocupar el puesto que dejan vacío los occidentales en el Sahel. Europa y Estados Unidos no van más allá de ofrecer formación y cooperación militar en la lucha contra los rebeldes, pero los rusos no tienen ni los medios ni la voluntad para ofrecer tampoco más.

El pasado mes de ener0, el jefe del comando para Africa del Ejército norteamericano, el general Stephen Townsend, denunció en ‘The Voice of America’ la llegada de centenares de militares rusos de Wagner a la capital de Mali, pese a los esfuerzos de Moscú por negar su presencia en el Sahel.

Fuente: ABC.

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