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EE.UU. apoya a Guaidó y deja a Maduro fuera de la gran cumbre americana.

El jefe de la diplomacia estadounidense habló el pasado lunes con Juan Guaidó, en una clara señal de apoyo tras las dudas suscitadas por la reunión que tuvo lugar a principios de marzo entre una delegación oficial de Estados Unidos y el dictador Nicolás Maduro en Caracas. En la conversación telefónica, Antony Blinken, el secretario de Estado norteamericano, instó a Guaidó a mantener la comunicación con el régimen sobre «el retorno a la democracia y la solución de la crisis humanitaria de Venezuela».

Además, ese mismo día el máximo responsable para América Latina en el Departamento de Estado, el embajador Brian Nichols, anunció en una entrevista con Gustau Alegret en la cadena NTN24 que Joe Biden no invitará a las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua a la llamada cumbre de las Américas, un encuentro de líderes que tendrá lugar en junio en Los Ángeles.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, había mediado antes para que los dictadores fueran invitados, sin éxito. Según Notimex, el mandatario dijo en una de sus conferencias: «¿Cómo es que convocamos a una Cumbre de las Américas, pero no invitamos a todos? ¿Entonces de dónde son los que no están invitados? ¿De qué continente? ¿De qué galaxia? ¿De qué satélite?».

EE.UU. tampoco ha confirmado si invitará a Guaidó, a quien en teoría reconoce como presidente interino de Venezuela desde 2019, algo que Blinken reafirmó en su llamada con él. A la primera cumbre global de democracias organizada por Biden a finales de 2021, y mantenida por videoconferencia, sí se invitó a Guaidó como ponente, y no a Maduro y otros dictadores o mandatarios de países de todo el mundo acusados de corrupción o vulneración de libertades civiles.

Silencio sobre Venezuela
Desde la visita a Caracas de los enviados de la Casa Blanca, la Administración Biden ha mantenido silencio sobre un posible cambio de política hacia Venezuela. Internamente, según ha podido saber este diario por fuentes diplomáticas, ha habido tensión entre la presidencia y la diplomacia por la visita a Caracas y la reanudación del contacto con la dictadura sin consultar previamente con Guaidó y otros opositores al régimen a los que EE.UU. reconoce como representantes legítimos del pueblo venezolano.

La diplomacia de EE.UU., que comanda Blinken, no vio con buenos ojos la visita a Caracas, que lideró el máximo asesor del presidente Biden para América Latina, Juan González. En esa visita, EE.UU. logró la liberación de dos presos de la dictadura, Gustavo Cárdenas y Jorge Fernández, ambos ciudadanos estadounidenses. Según dijo después la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, también se habló de petróleo, dado el encarecimiento del precio del combustible por las sanciones dictadas contra Rusia por la reciente invasión de Ucrania.

La diplomacia de EE.UU., que comanda Blinken, no vio con buenos ojos la visita a Caracas, que lideró el máximo asesor del presidente Biden para América Latina, Juan González
En la llamada del lunes, Blinken le dijo a Guaidó que la prioridad de EE.UU. es «una restauración pacífica de la democracia en Venezuela, elecciones libres y justas, y respeto por los derechos y libertades de todos los venezolanos», según un comunicado enviado después por el mismo Departamento de Estado. «El secretario también reiteró el apoyo de EE.UU. a la Asamblea Nacional elegida democráticamente en 2015 y a Guaidó como presidente interino de Venezuela», añadía.

El embajador Nichols, el coordinador de asuntos latinoamericanos en la diplomacia de EE.UU., dijo en su entrevista en NTN24 que «Cuba, Nicaragua y el régimen de Maduro no respetan la carta democrática de las Américas y por lo tanto no se espera su presencia». La Administración Biden ha sido muy crítica con la dictadura de Nicaragua tras el encarcelamiento de opositores y un aumento notable de la represión. Con Cuba, EE.UU. sigue teniendo relaciones diplomáticas, aunque Biden mantiene el grueso de las sanciones dictadas por Donald Trump cuando estuvo en el poder. Y con el régimen de Venezuela, el actual gobierno de EE.UU. ha decidido negociar directamente al más alto nivel, sin dar más detalles sobre las futuras rondas de contacto.

Migración y crisis climática
La IX Cumbre de las Américas es la segunda organizada por EE.UU. después de la de Miami en 1994. Con el lema «Construir un futuro sostenible, resiliente y equitativo», los mandatarios se centrarán en abordar los flujos migratorios en la región y la crisis climática, según la Casa Blanca.

El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, exigió a su vez el lunes la participación de su país en el encuentro, y denunció que EE.UU. pretende organizar una cumbre de «estados selectivos», según informa la agencia Efe. «Los grandes retos de la humanidad no se solucionan mediante la confrontación y la violencia, sino mediante la solidaridad y la cooperación», añadió el dictador.

Carlos Vecchio, representante diplomático del Gobierno interino de Venezuela, que encabeza Guaidó, dijo durante una entrevista para EVTV el lunes, que las reuniones entre el Departamento de Estado de EE.UU. y Guaidó son todavía frecuentes.

Fuente: ABC.

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