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El Gobierno británico considera que la estabilidad de Irlanda del Norte está en peligro.

Las elecciones del pasado jueves en el Reino Unido supusieron un duro golpe para Boris Johnson, a quien los electores castigaron en las urnas por los escándalos de los últimos meses y sobre todo, del ‘partygate’, las fiestas celebradas por trabajadores del gobierno durante el confinamiento por Covid-19. Ayer sábado las noticias no fueron mejores para el primer ministro británico, ya que el recuento de votos en Irlanda del Norte confirmó que los votantes de esta pequeña nación constitutiva del Reino Unido dieron su apoyo al Sinn Féin, el partido nacionalista irlandés que fue el brazo político de la organización terrorista IRA. La formación alcanzó un triunfo histórico al convertirse en la mayor fuerza política por primera vez en un siglo, tras hacerse con 27 de los 90 escaños en la Asamblea norirlandesa.

Este domingo, el vice primer ministro, Dominic Raab, consideró en declaraciones a la cadena Sky News que la «estabilidad» de la región «está en peligro» y pidió al Sinn Féin y al Partido Unionista Democrático (DUP), históricos enemigos políticos y obligados a gobernar de forma conjunta según los Acuerdos de paz de 1998, que «se unan para ofrecer estabilidad a la gente». La preocupación es que el DUP boicotee la formación del Ejecutivo por su posición sobre el Protocolo de Irlanda del Norte, que forma parte del acuerdo del Brexit. Raab prometió que el gobierno británico se centrará en sus esfuerzos para reformar el Protocolo y que tomará «las medidas que sean necesarias para proteger la integridad económica y constitucional de Irlanda del Norte». El Ejecutivo insiste en que todas las opciones están sobre la mesa, incluida la posibilidad de eliminar de forma unilateral elementos del acuerdo, cuya negociación podría tensar de nuevo las relaciones entre Londres y Bruselas. Según fuentes del Gobierno citadas por el diario ‘The Telegraph’, el país «se está preparando para anular unilateralmente el acuerdo fronterizo posterior al Brexit para evitar que la crisis de Irlanda del Norte se prolongue».

Según fuentes del Gobiern, el país «se está preparando para anular unilateralmente el acuerdo fronterizo posterior al Brexit para evitar que la crisis de Irlanda del Norte se prolongue»
La formación republicana es además partidaria de la unificación de la isla y defiende que un referéndum sobre la unidad entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda es inevitable en un futuro próximo. Al respecto, Raab consideró que esto no es algo probable en el corto plazo y puntualizó que los resultados muestran que «el 58 % de la gente votó por partidos que apoyan a la Unión o por partidos que no apoyan el cambio constitucional y ese es el mensaje del pueblo de Irlanda del Norte».

Las reacciones fueron más allá de las fronteras británicas. Un portavoz del Gobierno de Estados Unidos aseguró este domingo que los líderes políticos norirlandeses deben «tomar las medidas necesarias» para restablecer un poder ejecutivo compartido en Stormont. «Estados Unidos disfruta de una relación profunda y duradera con Irlanda del Norte, basada en lazos de parentesco, cultura, comercio y valores compartidos», aseveró Ned Price, del Departamento de Estado, quien añadió que el país norteamericano está «profundamente comprometido» con los Acuerdos del Viernes Santo que sellaron la paz tras 30 años de violencia en la región.

Fuente: ABC.

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