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Rebasada en 30%, la capacidad del albergue Coruña por la onda gélida

En esta temporada se triplicó la demanda: Rodrigo Lugo // Algunos se resisten a acudir porque no los dejamos consumir drogas o alcohol, dice.

A

nte las bajas temperaturas, jóvenes y adultos mayores en situación de calle saturaron el albergue de Coruña, en la alcaldía Iztacalco, que rebasó su capacidad en casi 30 por ciento durante esta temporada invernal, al pasar de 550 a 700 usuarios al día.

Rodrigo Lugo, responsable de las 16 brigadas que todos los días recorren las calles de la Ciudad de México, detalló que normalmente llegan a este espacio entre cinco y siete personas a la semana, pero desde que empezó la ola gélida se triplicó este número. Hay algunos que los invitamos y aún se resisten porque no los dejamos consumir drogas ni alcohol, pero otros ven las camionetas y se nos acercan, aseguró.

Dijo que se trata de una labor social que no se detiene ningún día del año –se cuenta con tres brigadas las 24 horas–, pero se intensifica en la temporada invernal, porque además de los habituales recorridos acuden a los llamados del ERUM cuando se presume algún caso de hipotermia o hay gente lastimada. “Aquí trabajamos incluso en Navidad y fin de año.

A todos les ofrecemos un lugar para dormir y comer, pero tenemos puntos, como en Reforma, la Alameda, el Eje Central y Bucareli que no aceptan irse; entonces, les dejamos cobijas y sudaderas y les llevamos cenas calientes.

Nuevos y viejos huéspedes

Entre los nuevos huéspedes del albergue está Guillermo, quien pernoctaba donde lo agarraba la noche, pero desde hace 15 días optó por subirse al vehículo, con lo que no sólo tuvo acceso a un techo y alimentos, sino además a la posibilidad de contar con un apoyo económico.

“Ahora sí que me trajo el frío, pero ya hasta ayudo a repartir las cenas. Aquí me apoyaron para tener mi credencial de elector y entrar al programa de empleo temporal y seguir pa’arriba, porque me gusta ayudar a los demás; le hago de todo y no me meto en problemas”, expresó Guillermo.

Cristián Jesús Mireles ya cumplió un mes desde que aceptó la invitación de la brigada y espera entrar también al programa de empleo. Es la primera vez que vengo; hay muchos que andan en su rollo, pero está mejor que allá afuera. Lo mismo compartió Efrén Cuenca, quien de andar en parques y afuera de las estaciones del Metro, ahora invita a quienes están a la intemperie a acudir al albergue.

Ángel Antonio Cabrera lleva más tiempo. Llegó hace tres años, también en invierno, luego de un conflicto familiar por la herencia de su padre que lo llevó a la calle. Sin vicios, se dedica a realizar trabajos de carpintería y a hacer artesanía en madera como cofres, palitas, barcos y motos que sale a vender a las calles.

Óscar Pasten Montiel, coordinador de Estrategia en la Transición entre la Calle y el Hogar, explicó que en esta temporada se habilitan espacios adicionales para los que quieren el servicio de pernocta, y se les invita a entrar al proceso de valoración para ser parte del modelo de atención y ser canalizados a otro albergue.

En el patio del Centro de Valorización y Canalización de Coruña, donde los adultos mayores toman el sol y los más jóvenes contribuyen con las labores de limpieza a cambio de un salario, Mario César Ruiz Vázquez, subdirector de Trabajo Social, explic que en cada temporada invernal, alrededor de 5 por ciento decide continuar con el proceso de atención, en el que se les ofrecen otras opciones como retomar sus estudios o empleo, mientras a los que vienen de otros estados, la mayoría de Veracruz, Puebla, Guerrero y Morelos, se les apoya para que regresen a sus lugares de origen si así lo desean.

 

Fuente: La Jornada

Foto: La Jornada

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