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Al son de Beno reconstruye la caótica vida y la trágica muerte de Baruj Lieberman

El artista visual Ilán Lieberman lleva a su familia en un viaje musical, que reconstruye la caótica vida y trágica muerte de su padre, Baruj Lieberman Gruner (1932-1985), mejor conocido como Beno Lieberman, pionero de la investigación musical folclórica en México. Revisitando poblados montañosos y selváticos remotos, escuchan a los músicos locales –algunos de los cuales Beno grabó en los años 60 y 70, quienes continúan interpretando la misma música hoy día. Al confrontar el misterio y dolor provocado por el suicido de su padre, el hijo y dos hijas de Ilán, le hacen preguntas difíciles, al abordar los motivos del silencio, que muchas veces rodean al acto del suicidio. Y mientras explora la riqueza, intensidad y variedad de la auténtica tradición musical mexicana, Ilán se reconcilia consigo mismo y con su padre, al abrirse a sus hijos y compartir con ellos el perdurable legado de Beno. Esta historia está contenida en el documental Al son de Beno, que se estrenó esta semana en la cartelera comercial.

La película ha caminado desde su estreno en el festival de Morelia en 2022 y ha participado en varios encuentros de cine, ahora el director Ilán Lieberman menciona: me siento muy contento, porque ese es el sentido del cine que se pueda ver en salas, estoy emocionado con la repuesta que pueda tener el púbico.

Cabe mencionar que Baruj Lieberman Gruner al lado de Eduardo Llerenas y Enrique Ramírez, grabó entre las décadas de los años 60 y 70 del siglo anterior a los ejecutantes de la música tradicional mexicana, producciones que en 2016 fueron declaradas Memoria del mundo por la Unesco y forman parte del acervo de la Fonoteca Nacional.

Regresando a la charla con La Jornada, Liberman retoma: “hay varios sentidos que tiene el documental Al son de Beno, cada espectador tomará el que más le plazca y lo que hay dentro de la película para sí mismos: el sentido familiar, la historia de la música, cómo se entretejen éstas dos, la oralidad o la preservación de la memoria, son varios temas y cada espectador seguro se identificará con uno o varios de ellos”.

Se le pregunta si el corazón está en el rescate musical de su cinta: espero que sirva para tomar conciencia sobre la música folclórica mexicana o dar conocer el trabajo del equipo que la rescató, entre ellos mi padre. También que lo descubra la gente que está interesada en preservar, guardar, recopilar, coleccionar y difundir la identidad cultural de este país. El alma de la gente de México y de la cultura que tienen detrás, eso es importantísimo.

En otra franja más íntima y personal para Ilán: “es un regreso al origen. A mí Al son de Beno, me sanó pero fue un proceso arduo y difícil en muchos sentidos. Tanto al hacer la película y a un nivel sicológico, porque hice muchos papeles dentro del largometraje. La dificultad la convertí en una posibilidad, porque una vez emprendido el proyecto, ya no me pude zafar y tuve que enfrentar a mis demonios”.

Al son de Beno, me maltrató, me arrojó a un abismo que cuando me pude parar y ver hacia arriba para descubrir que había un cielo, me sanó porque antes del documental sólo miraba hacia el suelo. No fue nada bonito, resultó la experiencia más difícil en mi vida y que la sufrí muchísimo, ahora que ya pasó todo agradezco que haya sucedido, porque lo que no te mata te hace más fuerte.”

Reflexionando sobre el papel de Beno Liberman, Ilán dice: el desdén por la música folclórica es relativo porque en los lugares y localidades donde él tomó registro, los ejecutantes eran muy bien reconocidos. Fuera de la comunidad si hubo cierto desprecio. El hábito musical se aprende en casa, como el resto de nuestra formación, si tenemos una mala cultura musical y escuchamos pura porquería, no se podrá acceder al nivel superior del alma. En cambio si escuchas esa música como la que grabó Beno, ya estamos del otro lado.

Dijo además que la sensibilidad de Beno fue terminante para todo esto porque actualmente he escuchado mucha música de huapangos, por ejemplo, y con todo respeto no se comparan. Se les dio difusión a versiones muy ínfimas, mediocres y facilonas. Mucho de lo que se escuchaba en la radio era de mariachis y huapangos, entre otras cosas, haciendo espectacular la experiencia estética, eso le dio un poco de mala fama, pero cuando escuchas las grabaciones de Beno, te das cuenta de la enorme riqueza que tienen.

Ilán adelantó que en breve se lanzará un disco doble en vinilo con las canciones del documental y algunas grabaciones inéditas, para que se puedan disfrutar cabalmente las grabaciones de su padre.

 

Fuente: La Jornada

Foto: La Jornada

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