Slider
Publicidad
previous arrow
next arrow
Slider

Sergi Barjuan, la necesidad de cerrar heridas y volver a ser felices.

«Nos falta un poco de todo», confesó Sergio Busquets tras consumarse la derrota ante el Rayo que precipitó la destitución de Ronald Koeman. Por mucho que el capitán del Barça, en ningún momento, lo dijera de manera explícita, es innegable que un rumbo tan errático como el que ha estado firmando el equipo a lo largo de la presente temporada puede llevar a los jugadores a perder la fe en el técnico. Nadie, desde luego, lo habría dejado caer en público. El código de vestuario está por encima de todo. Pero, desde luego, no es sorprendente que Sergi Barjuan, el encargado de tomar las riendas del equipo de forma interina hasta que llegue la apuesta definitiva por el banquillo, a todas luces Xavi Hernández, hablara abiertamente de recuperar la alegría.

«Si hay algo que quiero hacer con la plantilla es que vuelva la alegría, la felicidad, que la gente quiera ir al campo. El reto, sobre todo, es para ellos, porque saben jugar a fútbol. La Liga esta abierta y no podemos dejar de ganar puntos, especialmente en casa. Hay que recuperar nuestra idea de fútbol, sobre todo en lo vertical, y eso nos permitirá asumir el reto de ir más arriba», desgranó el técnico, quien, en principio, estará al frente del equipo hasta el próximo parón por los compromisos de las selecciones y, después, retomará el mando del filial.

Muchos ex futbolistas del Barça, como Konradde la Fuente o Carles Pérez, ahora en las filas del Olympique de Marsella o la Roma, respectivamente, se han mostrado sorprendidos por la mayor intensidad de los entrenamientos en sus nuevos destinos en comparación con lo que vivieron en el primer equipo azulgrana. «Yo no sé que es lo que hacían anteriormente. Hemos hecho cosas diferentes y les he pedido intensidad, pero también hemos hecho partidillos, para que ellos tengan más libertad jugando con el balón», explicó el entrenador. No en vano, ese concepto de trabajar con el esférico muy presente es algo que ya vivió durante la etapa en que estuvo bajo las órdenes de Johan Cruyff en el primer equipo azulgrana, a mediados de la década de 1990.

NUEVAS OPCIONES EN EL HORIZONTE
«Es difícil cambiar las cosas en poco tiempo. El estilo es innegociable y tenemos que picar mucha piedra. Estamos encontrando la fórmula para tener más presencia y ser protagonistas con el balón pero, al final, lo que cuenta es que entre la pelotita. Por mi parte, los veo a todos muy preparados», insistió un Sergi a quien Laporta invitó a no guardarse nada en el bolsillo. Eso sí, deslizando un poco entre líneas, a pesar de insistir una y otra vez en guardar silencia el respecto, que quien asumirá en breve el mando será Xavi. «A Sergi le pediría que tenga ambición, que sea decidido y que no tenga miedo a probar otras soluciones, porque las que se han probado hasta ahora no han ido bien. Entiendo que ya verá en el día a día lo que hay que hacer. Posteriormente, entre las opciones que manejamos hay gente que ha convivido con algunos jugadores que aún tenemos en la plantilla y pueden ver de otra manera algunas situaciones que se tienen que afrontar», apuntó el presidente.

Su relación con Xavi, según aseguró, no se ha enfriado. En absoluto. «No veía a Xavi como mánager general, porque sé la ilusión que le hace y le hacía ser entrenador. En su momento, lo estuve analizando, con otras personas con las que tengo buena relación y llegué a la conclusión de que había que darle un margen de confianza a Koeman, por la persona que es, porque me transmitió que tenía confianza en el equipo y que lo que pasó la temporada pasada en la Liga fue circunstancial. Entonces, la situación para llevar a cabo el relevo era más complicadas que ahora. Asumo la responsabilidad y pienso que estamos haciendo lo que debíamos en la situación insostenible en la que nos habíamos metido», sentenció el máximo dirigente azulgrana.

Fuente: El Mundo.

Publicidad
previous arrow
next arrow
Slider