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Alpine, entre las dudas y la esperanza: así ha sido el año dentro del equipo de Alonso.

Un día como hoy, hace tres años, Fernando Alonso arrancaba su último fin de semana con McLaren en Abu Dhabi, desde donde se despediría con aquel premonitorio «Hasta luego». El lujoso hotel de Yas Marina también fue testigo, hace poco menos de 12 meses, del primer test con Renault del asturiano, que regresará allí, dentro de tres semanas, con bríos renovados al volante de su Alpine. Abu Dhabi cerrará el Mundial 2021 y abrirá una puerta por la que la F1 se adentra en la revolución reglamentaria. Un terreno desconocido y apasionante para Alonso, que en tres años no sólo ha concretado su regreso al Gran Circo, sino también perfilado el nuevo rumbo de su equipo, con el que aspira a pelear por las victorias a partir de 2022.

Después de enlazar tres fines de semana en México, Brasil y Qatar, Alonso regresó ayer a casa con la satisfacción del deber cumplido. Por mucho que nadie, dentro de Alpine, contara con ese podio en Losail, lo cierto es que el éxito refuerza la apuesta de Laurent Rossi, CEO del equipo, y Marcin Budkowski, director ejecutivo. Poco importan ahora los rumores que apuntan a la salida de Davide Brivio, el hombre que completa su cúpula tricéfala. El clima del garaje es uno de los factores que más ha convencido a Alonso.

«Lo que hacemos en la pista es producto del ambiente que se vive ahí dentro», comentó ayer Esteban Ocon tras completar un impecable trabajo frente a Sergio Pérez. «Quería devolverle el favor que me había hecho en Hungría», añadió el francés, recordando aquellas 12 vueltas en las que Fernando frenó a Lewis Hamilton. Después de un titubeante arranque de curso, la exhibición en Hungaroring, precisamente el fin de semana en que cumplía 40 años, fue el puñetazo en la mesa de Alonso. Pese a contar con un motor siete décimas más lento que Mercedes y medio segundo peor que Red Bull, el asturiano se acercó también a la batalla por el podio en Sochi y Estambul.

300 INGENIEROS
En cualquier caso sería erróneo pintar de colores la temporada de Alpine, un proyecto personal de Luca de Meo. El plenipotenciario CEO del Grupo Renault, que reporta directamente con Rossi, ha debido hacer frente a más de una crisis en este proceso de reestructuración. La última parece afectar a Brivio, que podría ser sustituido en las próximas semanas por Otmar Szafnauer, actual jefe de Aston Martin. Otra de ellas se llevó por delante a Remi Taffin, máximo responsable del departamento de motores. Tras más de dos décadas en el equipo, el amigo de Alonso se bajaba en agosto de un proyecto sin el respaldo económico esperado.

Y es que desde hace meses, todos los esfuerzos en las fábricas se vienen enfocando hacia 2022, con una idea que más parece obsesión: concentrar todos los recursos, tanto económicos como humanos, en el nuevo coche. Con 300 ingenieros, algunos recién llegados, no resultará fácil reducir la diferencia frente a Mercedes, que cuenta con 1.000 cerebros en nómina. Aunque para intentarlo se eliminará, sin contemplaciones, cualquier gasto superfluo. Si sirve de ejemplo, Alpine ha renunciado a su HyperCar para las 24 Horas de Le Mans de 2023, el año del centenario de la legendaria carrera.

Alonso, acostumbrado a seguir cada detalle del día a día en Enstone y Viry-Chatillon, sigue confiando en la palabra dada por De Meo, el verdadero responsable de su fichaje, el que le llamó personalmente para convencerle incluso pese al retraso de un año en el cambio de normas. El bicampeón siente que no se ha equivocado y que el quinto puesto actual en el Mundial de Constructores, en dura pugna con Alpha Tauri, sólo representa un punto de partida para Alpine.

Fuente: El Mundo.

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