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España muere en la orilla.

Sólo valía ganar. Después de una jornada intensísima, a España le urgía llevarse el partido de dobles para estar en los cuartos de final de la Copa Davis. Entraría como primera de grupo o se quedaría fuera. Ninguna combinación le daba acceso desde la segunda plaza. Feliciano López, héroe con su victoria ante Andrey Rublev en el primero de los individuales, perdió el último servicio contra la pareja rusa. Rublev y Karatsev se impusieron al jugador toledano y Marcel Granollers por 4-6, 6-2 y 6-4, apagando la fiesta del Madrid Arena.

Pelearon los anfitriones con todo lo que tenían. Nada les sobraba después de las sucesivas bajas de Nadal, Alcaraz y Bautista, tres de sus cuatro mejores hombres. A falta del líder y del estreno de su nueva estrella, ausentes Nadal y Alcaraz, en el arcén también el castellonense, España tiró de fondo de catálogo y encontró un filón. Feliciano López sostuvo las ilusiones hasta la madrugada del lunes, discutiendo el triunfo a los grandes favoritos para el título.

Feli prendió la mecha, con una formidable remontada frente a Andrey Rublev, pero la derrota de Carreño ante Medvedev obligaba a ganar el dobles. Feliciano López acudió al rescate de un grupo señalado por la fatalidad. Lo estuvo en 2019, con la apresurada marcha de Bautista debido al fallecimiento de su padre y la lesión de Carreño, y se encontró a principios de semana con el positivo por Covid de Alcaraz y la lesión del castellonense, asumida ya la baja de Nadal, que no juega desde que cayó con Djokovic en semifinales de Roland Garros.

Resiliente España, agarrada a la pista con encomiable tenacidad. Pudo constatarlo Andrey Rublev, número cinco del mundo, ya con una estimable hoja de servicios en el circuito, reducido por un gigante, un cuarentón con el entusiasmo de un muchacho. A punto de ser golpeado de nuevo en la sesión golfa, ya en la madrugada del lunes, pero la complicidad de Karatsev alcanzó para redimirlo. Fue Rublev quien perdió el saque en el noveno juego del primer set del encuentro de dobles, el definitivo. El partido no tuvo dueño hasta la última bola, después de que la pareja rusa se recompusiese con un doble break en el segundo set.

AMBIENTE PARA RECORDAR
Granollers, entero, fino en los remates, fue un buen complemento para Feli, pero el partido se acabó escapando por leves detalles, como suelen decidirse estos duelos de alto componente emocional.

Como al viejo Noodles, encarnado por Robert de Niro en Érase una vez en América, a Daniil Medvedev le gusta acostarse temprano. Así lo afirmó después de liquidar el sábado al ecuatoriano Emilio Gómez por 6-0 y 6-2: «Me gusta ganar rápido para irme a dormir pronto». Un día después, se supone que bien repuesto de tan breve travesía, con la turbina otra vez a pleno rendimiento, iba también por el camino más corto, pero lo tuvo más complicado ante Pablo Carreño, al que derrotó por 6-2 y 7-6 (3), en una hora y 28 minutos, para dar la igualada a Rusia.Anoche le tocó desvelarse en la grada, como testigo del partido que decidió la suerte de los suyos.

Ni los más entusiastas de la hinchada que colmó el Madrid Arena podían soñar con una reacción semejante de Feliciano López, que salió de las sombras en las que le había sumido Rublev para dar a España el primer punto. Nadie juega al tenis como aún lo hace el toledano, radical en su planteamiento, con una plasticidad y un riesgo que ya no se estilan. A sus 40 años, estuvo a punto de redondear una velada mágica, tras sumarse con determinación a la aventura definitiva. Lo impidió la pareja rusa, con un punto más de precisión.

Fuente: El Mundo.

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