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China reemplaza al ejecutor de la criticada represión en Xinjiang.

Tras las fuertes críticas de Occidente por la represión sobre la etnia uigur, que han llevado incluso a sanciones de Estados Unidos y a un boicot diplomático contra los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, el régimen chino ha reemplazado el jefe del Partido Comunista en la convulsa región musulmana de Xinjiang, Chen Quanguo. Sin dar detalles sobre el cambio, la agencia estatal Xinhua informó el sábado de su sustitución por Ma Xingrui, quien desde 2017 era el máximo responsable del Partido en la provincia industrial de Cantón (Guangdong). Aunque su breve teletipo anunciaba que Chen recibiría otro destino, no indicaba cuál era.

A pesar de esta habitual falta de información, todo parece indicar que el cambio se debe a la campaña internacional contra China por los abusos en Xinjiang, donde investigadores de la ONU y activistas de derechos humanos calculan que un millón de uigures han sido encerrados en campos de reeducación para prevenir el terrorismo yihadista.

Aunque Pekín negó su existencia al principio, luego aseguró que eran escuelas de formación profesional y reconoció que un millón de personas habían pasado por ellas en los últimos años, pero anunció que todos los «estudiantes» se habían «graduado» a finales de 2019.

A tenor de otras investigaciones posteriores, los campos de reeducación siguen funcionando y algunos de ellos incluso forman parte del sistema de trabajos forzados del que ha sido acusado el régimen chino. Por estos presuntos abusos, el presidente de EE.UU., Joe Biden, firmó la semana pasada una ley aprobada por unanimidad en la Cámara de Representantes prohibiendo las importaciones de Xinjiang. Además, el Departamento de Comercio impuso restricciones a 30 institutos de investigación chinos y el del Tesoro incluyó en su lista negra a ocho entidades por violaciones de los derechos humanos.

De toda esta represión se considera responsable, o al menos ejecutor, a Chen Quanguo, de 66 años y también sujeto a sanciones internacionales. Procedente del Tíbet, otra región conflictiva por sus tensiones independentistas, llegó a Xinjiang en 2016, donde ha construido un auténtico «Estado policial» para tener controlados a los uigures. Aunque Chen es considerado el brazo ejecutor de esta brutal represión, documentos secretos filtrados a ‘The New York Times’ en noviembre de 2019 apuntan a que las órdenes venían de la cúpula del régimen. El mes pasado, el investigador alemán Adrian Zenz, que lleva años documentando y denunciando los campos de reeducación, profundizó en esos ‘Papeles de Xinjiang’. A través de discursos internos confidenciales que han sido filtrados, Zenz señaló directamente al presidente Xi Jinping como el principal responsable de los internamientos masivos y los trabajos forzados.

Cuando los periodistas extranjeros viajan a Xinjiang, como comprobó este corresponsal en marzo, son seguidos las 24 horas por agentes de paisano para que no hablen con nadie ni se acerquen a las mezquitas cerradas o a esas escuelas de formación profesional que se sospecha son campos de reeducación.

Fuente: ABC.

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