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Laia Sanz se estrena en coches en el Dakar: «Correr con Carlos Sainz me ayudó mucho».

El de 2022 será un Dakar diferente para Laia Sanz (Corbera de Llobregat, Barcelona, 1985). Después de 11 ediciones consecutivas viviéndolo sobre una moto, lo hará por primera vez al volante de un coche. Y, además, integrada en un equipo de ensueño: el X-raid, vencedor de las dos últimas ediciones con Carlos Sainz (2020) y Stéphane Peterhansel (2021) como pilotos. Ya ha competido en varias pruebas a lo largo del año. Ahora, en Arabia Saudí, tendrá a su lado a otro piloto de motos buen conocedor del Dakar, Maurizio Gerini, su tercer copiloto tras haber competido también junto con Lucas Cruz y Dani Oliveras. Su objetivo: sobre todo, terminar la prueba y acumular kilómetros. Algo en lo que el coche que conducirá un Mini 4×4, tendrá mucho que ver. No en vano, se ha ganado una merecida fama de montura indestructible.

¿Cómo ha ido la adaptación a los coches?
De momento, está yendo bien. No ha sido fácil, aunque sí que es cierto que he experimentado una mejoría muy grande desde principios de año hasta ahora. El hecho de correr con Carlos Sainz me ha ayudado mucho y, después, haber podido hacer el Rally de Ha’il o competir en Andalucía también ha sido de gran ayuda. Ha sido un año muy intenso, pero muy bueno para mi aprendizaje.

¿Aún se siente un poco raro por el hecho de tener un volante en lugar de un manillar en las manos?
Es un poquito raro, porque, quiera o no, aún me siento piloto de motos. Me voy haciendo a la idea, y sí que voy haciendo más cosas con coches, pero a veces continúo teniendo una sensación rara, sí.
A nivel de preparación física, ¿ha tenido que hacer cambios o seguir rutinas diferentes?
Estos últimos meses hemos ido de carrera en carrera y no he podido prepararme específicamente, pero me he mantenido en forma. Para el coche, en el futuro tendré que trabajar algunas cosas específicas, pero en Ha’il me sentí muy bien y no es tan exigente como la moto.

¿Y en cuanto a temas posturales?
Lo primero es encontrar una posición cómoda en el baquet. En Ha’il acabé con el cuello muy castigado. Quizás eso es lo que más sufre con el coche y lo que, a lo largo del tiempo, tendré que trabajar mejor.
Después de 11 años, ¿echará la moto de menos en algún momento del Dakar?
Seguro. La arena, el ambiente de equipo, los compañeros… Todo eso lo echaré mucho de menos, pero, por otro lado, estoy muy contenta por el paso que he dado y hay cosas que no echaré de menos en absoluto, como los madrugones que nos pegábamos, pasar frío en los enlaces… Hay muchas cosas que ya vimos en Ha’il los dos, porque ambos veíamos de la moto, que son muy diferentes, como poder decir, ‘uf, qué calentito se va aquí dentro’ (sonríe).
Ahora correrá con alguien al lado. ¿Eso hará que la experiencia sea incluso más enriquecedora?
También tiene su gracia. Compartir esto con alguien creo que será bonito. O te peleas o se acaba forjando una bonita amistad, y yo creo que será lo segundo. En Ha’il nos lo pasamos muy bien, nos entendimos muy bien y creo que nos puede ir muy bien juntos.

¿El hecho de que ambos tengáis experiencia en la moto puede ayudar a entenderos aún mejor o puede hacer que salten chispas?
Sí que es verdad que a veces se me hacía raro no estar leyendo el road book, pero es algo a lo que tendré que acostumbrarme y creo el hecho de que vengamos los dos de la moto hará que nos entendamos mejor.
Que un equipo como X-raid haya apostado por usted, ¿supone más presión?
Más presión, no. Es mi primer año, me da más calma. Voy con un gran equipo, con un coche de garantías, y eso me da más tranquilidad.

Su coche es de categoría T-1, un peldaño por debajo de los T-1+ que se estrenan este año. ¿El objetivo a medio plazo es conseguir el volante de un T-1+?
El objetivo ahora es acabar este Dakar y hacerlo lo mejor posible. En un futuro, me encantaría, pero hay que ser realista. Tenemos muy buen coche para hacer un buen primer año en el Dakar y en un futuro, ya veremos. Obviamente, hay que soñar, pero para eso me queda mucho todavía.

Jutta Kleinschmidt es hasta ahora la única mujer que se ha proclamado vencedora del Dakar. Lo logró con 38 años y también venía de las motos. ¿Es su ejemplo a seguir?
Jutta era una de mis ídolos. Ver a una mujer peleando con los chicos y que pudiera ganar el Dakar estuvo muy bien. Los tiempos han cambiado, es diferente, pero era un referente para mí y ojalá pueda acercarme a lo que logró. Empiezo ahora con los coches, soy una junior, tengo que hacer muchos kilómetros y ojalá tenga opción de hacerlos, de ir creciendo como piloto y ver hasta dónde puedo llegar.

Ella empezó a competir con los coches un poco antes. ¿El tiempo es un factor que juega en su contra?
Hoy en día, el factor de la edad no es tan importante. He hecho muchos Dakars en moto, tengo esa experiencia. Si te cuidas, además, puedes alargar mucho tu carrera. No creo que me pille tarde, creo que aún soy joven para empezar con los coches.

A nivel español, el deporte femenino sigue logrando grandes éxitos y cada vez tiene más presencia mediática. ¿Están logrando esos éxitos porque se le hace más caso o son sus logros lo que le hace que se les haga más caso?
Es una mezcla de todo. Los medios le están dando más atención y así nos podemos dar cuenta mejor de las grandes deportistas que tenemos. Es como una cadena. Si tenemos más apoyo, tenemos más opciones, más ayuda y creo que es un poco un pez que se muerde la cola.

Fuente: El Mundo.

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