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Sancet, el látigo que vigila Luis Enrique: una lesión inoportuna, la reconversión de Marcelino y el secreto para batir a Courtois.

El sábado por la mañana, el negruzco cielo se rompió en mil pedazos sobre Riad. Parece ser que las pocas veces que llueve en la capital saudí (no más de 10 al año según los propios del lugar), lo hace con mala leche. Una señora tormenta en el desierto, con rayos y truenos, de aspecto casi apocalíptico. De ahí que el estadio del Al-Nassr, donde el Athletic preparó su asalto a la Supercopa, estuviera rodeado de unos charcos que más bien parecían pantanos. Ya por la tarde, cuando Oihan Sancet (Pamplona, 2000) se presentó en el césped junto a sus compañeros, la tempestad había amainado, pero seguía cayendo agua.

Salvo giro inesperado, o cambio de opinión de Marcelino, el espigado delantero (1,88 metros) será uno de los 11 que arranque de inicio frente al Real Madrid. «No hay duda de que ellos son los claros favoritos», lanzaba ayer Munian, el capitán.

Sancet se lleva de maravilla con Iñaki Williams. Y no sólo porque sea su pareja de baile en la delantera. Fuera del campo también hay feeling. Sin embargo, se trata de una relación que no estaba prevista inicialmente. Oihan, hoy segundo punta del Athletic, fue uno de esos trasvases entre Tajonar y Lezama, en un momento en el que ya no eran tan usuales como antes. Oihan, además, siempre fue centrocampista hasta que Gaizka Garitano, primero, adelantó su posición y Marcelino le reconvirtió en segundo delantero.

En Lezama, todos creen que habría alcanzado antes su destino, inevitable por sus condiciones, de no haberse topado con esa maldita rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Sucedió en septiembre de 2018, en un duelo del filial frente a la Gimnástica, después de que Berizzo, entonces entrenador del Athletic, hubiera contado con él para la pretemporada, con sólo 18 añitos. No es sencillo ganarle el sitio a Raúl García, pese a que la edad no acostumbra a perdonar a nadie.

En 64 partidos con el Athletic, suma siete goles. Cuatro en la temporada actual. Todos ellos con una alta carga en lo emocional. El 22 de diciembre, en San Mamés, se estrenaba con un zarpazo cruzado frente al Real Madrid, como respuesta al doblete exprés de Benzema en sólo siete minutos. No sirvió de mucho, más allá poner un poco de intriga, porque el marcador no se movió más. Ha sido el único rojiblanco capaz de batir a Courtois en los dos partidos disputados en esta Liga.

COMO JULEN GUERRERO
Y en el estreno del año, sobre el césped de El Sadar, que él, pamplonés del barrio de Mendillorri, conoce desde que era un crío. La tarde del 3 de enero, abrió la puerta grande con un hat-trick. Su primer triplete en Primera. Algo que con su edad (21 años) sólo había logrado en el Athletic Julen Guerrero, allá por 1993. Sancet aterrizó en Riad con la moral por las nubes . Y aunque no marcó ante el Atlético, se convirtió en un dolor de muelas para los tres centrales de Simeone.

Los encantos de Sancet llevan tiempo plasmados en la libreta de Luis Enrique. Incluso pudo haberse estrenado con la absoluta, en aquel amistoso ante Lituania, camino de la Eurocopa. Ante el positivo por covid de Sergio Busquets, tuvieron que comparecer los sub’21. El ariete, tutelado por Luis de la Fuente, no fue incluido en la lista de aquella tarde, pero sigue recorriendo su camino a la absoluta, con el ojo del seleccionador, encargado de elegir al MVP de cada partido en la Supercopa, pendiente de sus destellos. Comparte segundo peldaño de la selección con sus compañeros Vencedor, Agirrezabala y Nico Williams.

Esta noche, frente a Nacho y Militao, quizás frente a Alaba, volverá a tener su oportunidad en una competición que presenció hace un año desde el banquillo.

Fuente: El Mundo.

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