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Los talibanes entablan diálogo con Occidente en Oslo para mejorar la situación de los derechos humanos.

La imágenes de la evacuación de kabul han quedado en la conciencia colectiva de Occidente como símbolo de un fracaso al que hoy comienza a intentar poner remedio en Oslo. Una delegación de alto nivel del gobierno talibán, encabezada por el ministro de Exteriores afgano Amir Khan Muttaqi, ha sido invitada a tres días de reuniones con representantes de la comunidad internacional, enviados por Estados Unidos y la Unión Europea. Este diálogo con el autodenominado Emirato Islámico es vestido como un intento por mejorar la situación de los derechos humanos en Afganistán y con ese motivo se ha previsto la presencia de varias agencia humanitarias que operan en el país, pero los negociadores acuden también con asuntos bastante más prosaicos en su agenda.

Los islamistas tienen previsto discutir con la delegación estadounidense sobre los activos congelados, el fin de la lista negra y las relaciones bilaterales entre ambos Estados, así como expresar sus quejas acerca de la culpabilidad de estos interlocutores en la crisis humanitaria que vive Afganistán, que atribuyen a la suspensión de fondos para la reconstrucción. Desde el pasado mes de agosto, la ayuda internacional, que financiaba cerca del 80% del presupuesto estatal afgano, permanece retenida. EE.UU. Ha congelado 9.500 millones de dólares de activos que el Banco Central Afgano custodiaba en su territorio y desde la ONU se escuchan voces a favor de un deshielo. «Sería un error infligir un castigo colectivo a la población afgana solo porque las autoridades de turno no ese están comportando bien», ha dicho el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que recordaba que el 55% de la población está pasando hambre.

La delegación del Gobierno afgano se reunirá a lo largo del día de hoy con los enviados de EE.UU. y de la UE, para pasar el martes a los contactos bilaterales con las autoridades noruegas. El Departamento de Estado estadounidense ha publicado como puntos en la agenda «la formación de un sistema político representativo, la respuesta a la crisis humanitaria y económica, las preocupaciones sobre seguridad y terrorismo, además de los derechos humanos y en particular la educación de las niñas y las mujeres en Afganistán».

Estados Unidos y la UE insisten en que «estas reuniones no implican una legitimación o reconocimiento de los talibanes» y señalan que «debemos dialogar con las autoridades para evitar una catástrofe humanitaria», en palabras de la ministra de Exteriores noruega Anniken Huifeldt, anfitriona del evento en la más pura tradición diplomática mediadora del país nórdico. «Se trata de establecer un reseteo de la situación que beneficie a todos en el que Noruega se presta con su mejor voluntad y como territorio neutral, alejado de los centro de tensión», explica un diplomático noruego, «cuando las partes se acercan, cuando hay un cara a cara personal, siempre se ha dado ya un primer paso hacia el entendimiento».

«Romper el hielo»
Las primeras fotografías se las han hecho los talibanes con miembros de la sociedad civil afgana, también invitados a la capital noruega y que incluyen periodistas locales y líderes feministas como Jamila Afgani, que ha declarado que «la primera reunión ha sido productiva para romper el hielo». «Todos los afganos deben trabajar juntos para la mejora política, económica y de seguridad del país», ha tuiteado el portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid junto a la foto y en lo que por su parte presentó como «una declaración conjunta».

Mujahid informa que el ministro afgano expondrá en las conversaciones, durante los tres próximos días, que «millones de personas están amenazadas por el hambre en un país privado de ayudas internacionales y afectado por la sequía», se entiende que con la intención de obtener ayudas económicas. Aunque el Gobierno de Afganistán mantiene su ambición de terminar siendo reconocido oficialmente como legítimo interlocutor por los países occidentales, su prioridad ahora mismo son las ayudas financieras. Pero los centenares de manifestantes que anoche se concentraron ante el Ministerio de Exteriores de Oslo interpretan que esta reunión constituye un paso hacia ese reconocimiento, por muy informal que sea planteada.

«¡Talibanes terroristas!» o «Libéren al pueblo afgano de los talibanes» eran algunas de las consignas que podían leerse en sus pancartas. Especialmente criticado en esta manifestación era el hecho de que de la delegación afgana, cuyos 15 miembros han volado en un avión fletado por Noruega, figura Anas Haqqani, uno de los jefes de la Red Haqqani, considerada un grupo terrorista según la clasificación de EE.UU. y responsable de varios sangrientos atentados en Afganistán. Nargis Nehan, exministra afgana de Petróleo y Minas y que vive como refugiada política en Noruega, se ha negado a participar en estos contactos y ha advertido contra los efectos de «normalizar a los talibanes como interlocutores, que solo servirá para fortalecerlos porque ellos harán en Oslo las promesas necesarias para obtener dinero que después están decididos a no cumplir».

Fuente: ABC.

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