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Alemania paraliza el gasoducto ruso Nord Stream 2.

El gobierno federal alemán ha atendido la petición de Ucrania, de sanciones efectivas preventivas, y ha decidido denegar la entrada en funcionamiento del gasoducto ruso Nord Stream 2. Asumiendo las consecuencias de la escalada en el este de Ucrania, el canciller Olaf Scholz ha pedido al Ministerio de Economía que tome las medidas administrativas necesarias para que el gasoducto no pueda obtener la necesaria licencia por el momento. «Y sin esta licencia, Nord Stream 2 no puede entrar en funcionamiento. Está claro que ahora hay que reevaluar la situación y todas las cuestiones que nos preocupan deben tenerse en cuenta», ha dicho Scholz.

El ministro de Economía, Robert Habeck, ha ordenado en una carta a la Agencia Federal de Redes, que depende de su oficina, que retire el certificado originalmente positivo y a punto de ser entregado a la empresa que gestiona el gasoducto, de manera que la licencia quedará pendiente.

El primer certificado, que fue emitido por el gobierno anterior a finales de octubre, confirmaba los requisitos de seguridad del suministro de gas natural desde Rusia hasta la costa norte de Alemania, pero según la carta del Ministerio de Economía, este ya no es el caso debido a una reevaluación de la situación geoestratégica y en vista de la escalada en el este de Ucrania.

El ministro de Economía y vicecanciller Habeck, presidente de Los Verdes, se había estado preparando para este paso durante meses, a la vista del progresivo despliegue de tropas rusas en la frontera con Ucrania. En las últimas semanas, ha convencido también al canciller Scholz y a su Partido Socialdemócrata (SPD), de la necesidad de esta medida, que ocasionará grandes daños económicos a Rusia, pero también a Alemania.

Nord Stream 2 es de enorme importancia porque está destinado doblar la cantidad de gas que a a través del Mar Báltico suministra Rusia a Europa. Ha requerido una inversión de más de 8.000 millones de euros y las empresas implicadas más directamente, además de la propietaria rusa Gazprom, son OMV de Austria, la británica-holandesa Shell, el grupo francés Engie y Uniper y Wintershall, de Alemania. Las cinco empresas involucradas financian elOtas 18 compañías dieron marcha atrás a partir del momento en el que el expresidente de EE.UU. Donald Trump se opuso al proyecto. Se trata de una tubería doble de 1.230 kilómetros de longitud, cuya instalación terminó el pasado mes de septiembre y cuyo proceso de certificación quedó suspendido por Agencia Federal de Redes en noviembre pasado, tras exigir que la empresa operadora rusa que se organizase bajo la ley alemana. Nord Stream 2 AG ha cumplido el requisito mediante la fundación de una filial alemana.

Utilizar la energía como arma
Scholz ha anunciado la paralización del proyecto al mismo tiempo que condenaba la decisión del presidente ruso, Vladimir Putin, de reconocer a las autoproclamadas Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk como estados independientes como una «grave violación del derecho internacional».«La situación actual es fundamentalmente diferente», ha dicho en una rueda de prensa con el primer ministro irlandés, Micheál Martin. Con sus acciones en el este de Ucrania, en opinión de Scholz, Putin no solo está violando el Acuerdo de Minsk, sino también la Carta de la ONU, que prevé la preservación de la integridad territorial y la soberanía de los estados.

La resistencia al oleoducto ya era enorme, en Europa y en EE.UU. La excanciller Angela Merkel y el presidente estadounidense Joe Biden acordaron una declaración conjunta el verano pasado que incluía sanciones contra Nord Stream 2 y los aliados exigían que fuera respetada. «Si Rusia intenta utilizar la energía como arma o emprende nuevas acciones agresivas contra Ucrania, Alemania actuará a nivel nacional e instará a la Unión Europea a adoptar medidas eficaces, incluidas sanciones a la ampliación de la capacidad rusa de exportación a Europa en el sector energético», decía el texto, «este compromiso tiene como objetivo garantizar que Rusia no utilice ningún oleoducto, incluido Nord Stream 2, para lograr objetivos políticos agresivos».

El canciller Scholz dudó durante semanas sobre la aplicación de esta sanción debido a la dependencia alemana del gas ruso, peor lo cierto es que la Comisión de la UE también tendría que evaluar Nord Stream 2, y las autoridades de Bruselas no ocultan el hecho de que rechazan el proyecto. Para el Partido Socialdemócrata Alemán ha sido una decisión difícil porque el oleoducto cuenta con destacados partidarios en el SPD, como Manuela Schwesig, Primera Ministra de Mecklemburgo-Pomerania Occidental o el excanciller alemán Gerhard Schröder, ahora a sueldo del gigante energético ruso Gazprom. Los Verdes y gran parte de los liberales del FDP, por otro lado, consideran que el proyecto germano-ruso fue un grave error desde el principio. El pasado martes, el ministro federal de Agricultura, Cem Özdemir, fue el primer miembro del gabinete en hablar enfáticamente a favor de detener el gasoducto de gas natural. «Tenemos que impulsar esto juntos en el gobierno federal», dijo, «espero que nuestros socios de la coalición no lo vean de manera diferente porque es el momento de poner este proyecto en suspenso». Después de eso las declaraciones en contra del gasoducto habían ido cayendo en cascada.

Fuente: ABC.

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