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Corea del Norte vuelve a los lanzamientos de misiles antes de las elecciones en el Sur.

Por si el mundo no estaba lo suficientemente revuelto con la guerra en Ucrania lanzada por Rusia, otro de los amigos de Putin, Kim Jong-un, se une a la ‘fiesta’. Corea del Norte ha disparado este domingo un misil balístico hacia el mar de Japón, lo que supone su octavo ensayo desde que empezó el año.

Aunque el régimen comunista de Pyongyang había detenido sus pruebas militares durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, las ha retomado tras su conclusión. Con este nuevo alarde de fuerza, Kim Jong-un se mete a su manera en la campaña de las elecciones presidenciales en Corea del Sur, que se celebrarán el 9 de marzo.

«Nuestro Ejército está siguiendo y vigilando los movimientos del Norte y se mantiene preparado», informó el Alto Mando Conjunto del Sur, que detectó el lanzamiento a las 7:52 de la mañana (23:52, hora peninsular española).

Según informa la agencia Yonhap, el jefe del Alto Mando, el general Won In-choul, habló por vídeollamada con el jefe de las fuerzas combinadas de Corea del Sur y Estados Unidos, el general Paul LaCamera, para confirmar su «sólida» postura defensiva. A tenor de su rastreo, el proyectil fue disparado desde el área de Sunan, en Pyongyang, y voló unos 300 kilómetros, alcanzando una altura máxima de 620 kilómetros.

A tenor de Yonhap, Sunan es el lugar desde el que Corea del Norte lanzó el 17 de enero un misil táctico guiado denominado KN-24, que al parecer imita al sistema estadounidense de proyectiles ATACMS (Army Tactical Missile System). A la espera de un anuncio oficial por parte de Pyongyang, Seúl y Washington siguen investigando este nuevo ensayo. Junto a dicha prueba, entre las otras seis llevadas a cabo por el régimen de Kim Jong-un destaca la de un misil de rango intermedio el 30 de enero.

Las resoluciones de la ONU contra Corea del Norte por sus pruebas nucleares le impiden llevar a cabo ensayos de misiles balísticos, como se cree que es este último. Tras el fracaso de sus cumbres de 2018 y 2019 con el anterior presidente de EE.UU., Donald Trump, Kim Jong-un volvió el año pasado a las provocaciones militares en medio de la grave crisis económica causada por el coronavirus en su país. Para prevenir el Covid-19, Corea del Norte ha cerrado por completo el comercio con China, que había permitido una cierta mejora de la situación durante los últimos años. En medio de las penurias por este aislamiento, que el propio Kim Jong-un ha reconocido públicamente, Pyongyang intenta llamar la atención antes de las elecciones en Corea del Sur, añadiendo un poco más de inestabilidad a un mundo ya convulsionado por la guerra en Ucrania.

Fuente: ABC.

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