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Scholz: «No debe haber una paz dictada por Rusia».

Cada 8 de mayo, aniversario de la capitulación nazi, el presidente de Alemania pronuncia un discurso en el que reflexiona de nuevo sobre las lecciones de la historia. Frank-Walter Steinmeier ha centrado el suyo en la acusación a Putin de haber «roto el sueño de una era de paz en Europa» y de haber «implantado la pesadilla de una guerra brutal e ilegítima» desde su «posición de potencia atómica». Pero este año, como novedad y a iniciativa propia, se ha sumado a la conmemoración el canciller Olaf Scholz, con un discurso a la nación televisado en el que ha explicado su política respecto a la invasión de Ucrania, confusa y reticente durante muchas semanas.

Scholz ha intentado además tranquilizar a la población.

Más de la mitad de los alemanes temen que la invasión de Ucrania desemboque en una tercera guerra mundial y el canciller ha reconocido que no puede ofrecer garantías de lo contrario. «No sé cuánto tiempo va a durar esta guerra ni las dimensiones que alcance», ha admitido, «por primera vez hemos enviado armas a gran escala a una zona de guerra y puedo imaginar todo lo que eso remueve en muchos de ustedes»… «muchas de las declaraciones que he escuchado estos días hablan de una seria preocupación de que la guerra se extienda, de que la paz también pueda estar en peligro aquí, y tales preocupaciones no deben simplemente descartarse. Pero al mismo tiempo, el miedo no debe paralizarnos». «No haremos lo que unos u otros nos exijan en cada momento», ha defendido su propio ritmo de reacción a los acontecimientos, y ha justificado una especie de ‘Germany first’: «Juré en mi cargo evitar cualquier daño al pueblo alemán».

«No sé cuánto tiempo va a durar esta guerra ni las dimensiones que alcance», ha admitido, «por primera vez hemos enviado armas a gran escala a una zona de guerra y puedo imaginar todo lo que eso remueve en muchos de ustedes», ha dicho Scholz
Scholz ha prometido no actuar si no es bajo el paraguas de la UE y la OTAN y no hacer nada que implique a la Alianza en la guerra, no comprometer la propia capacidad defensiva de Alemania y su ejército y no participar en sanciones que dañen más a Alemania y sus socios que a Rusia. Y sobre todo, ha rebatido la interpretación que Putin hace del 8 de mayo y su escenificación de la Fiesta de la Victoria. «Hemos aprendido una lección fundamental de la catastrófica historia de nuestro país entre 1933 y 1945: ¡Nunca más!, ¡nunca más a la guerra, nunca más al genocidio, nunca más a la tiranía! Y hoy eso solo puede significar la defensa de la ley y la libertad, estar del lado de los atacados. Apoyamos a Ucrania contra el agresor. Si no lo hiciéramos, sería capitular ante la pura violencia», ha dicho.

Nuevas sanciones
El canciller alemán ha plantado cara al discurso de Putin, que tacha de nazi a todo el que no accede a sus deseos, calificando esa comparación de «falsa e infame». Con su discurso, Scholz está respondiendo también a las numerosas voces prominentes que le han pedido que se abstenga de enviar armas a Ucrania. Se ha referido a «decisiones difíciles y de largo alcance» que ha tomado de forma «resuelta, reflexiva y equilibrada». Y ha preparado el terreno para el anuncio de nuevas sanciones, que exigirán sacrificios, y para un largo conflicto: «No debería haber una paz dictada por Rusia. Los ucranianos no lo aceptarán, y nosotros tampoco. Putin no ganará la guerra. Ucrania sobrevivirá».

Solo el 38% de los alemanes se declara satisfecho con la gestión de la crisis de Ucrania por parte de Scholz, según el último sondeo de Insa
Su irrupción en esta festividad de Estado, en la que el jefe de Gobierno no había osado hasta ahora entrometerse, se corresponde ciertamente con la excepcionalidad del momento, pero responde también a necesidades estratégicas. Solo el 38% de los alemanes se declara satisfecho con la gestión de la crisis de Ucrania por parte de Scholz, según el último sondeo de Insa, y ese descontento ha quedado en evidencia en las elecciones regionales de este domingo en Schleswig Holstein, donde la conservadora CDU ha ganado por un desbordante 43% y donde el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz ha perdido un 12% respecto a la anterior votación, quedando en un 15,6%.

La emisión del discurso televisado del canciller ha competido en ‘prime time’ con el cierre de las urnas y la publicación de los resultados. Las respuestas taimadas y largamente deliberadas de Scholz a las peticiones de apoyo de Ucrania no satisfacen ni a quienes desean una posición más firme ni a quienes desearían que Alemania permaneciese completamente al margen. El líder de la CDU, Friedrich Merz, ha viajado a Kiev y se ha reunido allí con Zelensky y otras autoridades ucranianas, mientras que ni el presidente ni el canciller han realizado ese viaje de respaldo, que Scholz desearía emprender conjuntamente con Macron. El presidente francés, por cierto, visita Berlín este lunes y ese será uno de los temas que traten los dos líderes europeos.

Fuemte: ABC.

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